Mañana todo esto será campo (o no): guía para no perderte en los detalles del acuerdo UE-Mercosur
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Mañana todo esto será campo (o no): guía para no perderte en los detalles del acuerdo UE-Mercosur

La UE aprueba por mayoría cualifica y tras muchas tensiones internas el pacto comercial agropecuario con Mercosur. Un macroacuerdo que España y otras potencias bendicen pese a las protestas de Francia... y del sector del campo.

Protestas en Francia contra el acuerdo con Mercosur; un cartel reza 'UE asesina'NurPhoto via Getty Images

La fumata blanca de Bruselas contrastaba este mediodía con el gris del humo de los tractores en pie de guerra en media Europa. El acuerdo entre la UE y Mercosur ya está cerrado y es cuestión de horas que la firma sea oficial. Este viernes, los Veintisiete han superado la gran brecha interna por el milmillonario pacto agropecuario con América del Sur y la mayoría cualificada abre un horizonte de muchos millones y muchas complejidades para el sector del campo.

Italia, con su 'sí' de última hora tras las recientes modificaciones del texto, ha terminado de decantar una balanza que ya parecía bastante desnivelada en favor del acuerdo por mayoría. Las insuficientes objeciones de Francia y Hungría, con la abstención de Bélgica, no han bastado para frenar un acuerdo que Alemania bendice... y el Gobierno de España, también, aunque no opinen lo mismo agricultores y ganaderos.

Como las cosas del campo son complejas, vamos allá con una guía práctica en forma de sacadudas para no perderte en 'lo de Mercosur':

En qué consiste el acuerdo UE-Mercosur

De forma común se denomina al pacto agrario como una de las partes, Mercosur, una metonimia para abreviar una alianza comercial que va mucho más allá de lo comercial.

Entre la Unión Europea y los cuatro países que forman Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se establecerá, una vez sea oficial, una enorme área comercial que alcanzará a más de 700 millones de personas sin aranceles. Esto son, grosso modo, unos 2'7 billones de euros de PIB dentro de toda esa inmensa 'zona'.

Las cifras bailan con cada análisis, pero en la presentación oficial del preacuerdo con la parte americana, la Comisión Von der Leyen presumía de una alianza con efectos positivos para hasta 60.000 empresas europeas con negocios en la zona, que gracias al acuerdo ahorrarían 4.000 millones de dólares al año (unos 3.500 en euros).

El texto inicial se presentó a finales de 2024, tras un trabajo de un cuarto de siglo sin demasiado éxito hasta entonces. De inmediato surgieron voces en contra, en las huertas, en las calles y en los parlamentos, con Francia, Italia y Polonia como grandes focos del 'no'. Pero con los meses y las negociaciones se han ido acercando posturas hasta garantizar el apoyo masivo de este viernes.

En qué consisten las 'cláusulas de salvaguardia'

Este elemento ha resultado clave para que Italia acabase por pasarse al lado del 'sí' tras un año largo de reticencias y críticas. A mediados de diciembre de 2025, el Parlamento Europeo daba su aprobación a las llamadas cláusulas de salvaguardia para blindar el sector primario comunitario ante el previsible aluvión de productos y otros elementos provenientes de los países americanos, los temidos "flujos repentinos".

Estrasburgo avaló por aplastante mayoría una modificación del acuerdo inicial con Mercosur, permitiendo que se redujesen a la mitad los márgenes de incremento de las importaciones y de la caída de precios de los productos sensibles, pasando de un 10% a un 5% de variación para que la UE entre a investigar y a tomar medidas. 

Básicamente, explicábamos entonces, se trata de que la Comisión Europea no será tan laxa ante el intercambio comercial con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, actuando antes para limitar las ventajas arancelarias de un pacto pensado como de libre comercio. Esto, no obstante, se antojó como imposible por parte del sector europeo, que se veía en franca debilidad ante los infinítamente menores costes de producción del campo americano.

Estos productos claves más vigilados son los lácteos, la ternera, el pollo, el arroz, el azúcar o el etanol. Sobre ellos, la UE vigilará que no se dispare la importación desde tierras americanas en función de las cifras de los últimos tres años. Igualmente, Bruselas promete a sus ganaderos y agricultores actuar si el precio de los bienes básicos americanos es al menos un 5% inferior de los que presentan dichos productos europeo.

En resumen, que si la Comisión concluye que está produciéndose un daño a los productores europeos se podrán suspender las ventajas comerciales de forma temporal a las importaciones. 

Por qué se oponen el campo español y otros

Son muchas las diferencias que suelen presentar los trabajadores del campo en los Veintisiete, e incluso son conocidas las discrepancias de las principales asociaciones agrarias españolas entre sí. En 'lo del Mercosur', sin embargo, hay bastante más sintonía. 

"Yo puedo permitir soja transgénica en la UE? No. Pues este acuerdo sí permite su exportacion sin arancales. ¿Yo puedo producir carne hormonada en la UE? No. Pues este acuerdo sí permite la expotación sin aranceles", explicaba hace meses Luis Cortés, coordinador estatal de la Unión de Uniones, a El HuffPost. Y añadía, por si hiciera falta, que "no estamos en contra de acuerdos comerciales, pero sí de que den más facilidades a los productos de fuera que a los de la UE".

Este es el principal factor de rechazo a un pacto calificado de "desleal". Desde UPA añaden que "ponemos en riesgo la seguridad alimentaria en la UE y nos quedamos en situación de desigualdad en costes y precios", en referencia a la diferencia de exigencias en materia de seguridad y de procesos de producción. 

Y por qué lo defiende el Gobierno español

Desde el comienzo de la última fase de negociación el Gobierno de España evidenció su 'bendición' al Mercosur. Tanto el ministro de Agricultura como el de Exteriores han dedicado meses a explicar las razones de su apoyo a una alianza que supondría un "beneficio estratégico" para "una potencia agroalimentaria como España", a los que se ha sumado este mismo viernes 9 de enero el rey Felipe.

A su lado, José Manuel Albares añadía su "felicidad" por la "extraordinaria noticia" del 'sí' comunitario, por el que llevaba "mucho tiempo impulsando y trabajando". Lo hacía, ha recalcado el titular de Exteriores, para garantizar la diversificación de los aliados comerciales por parte de la UE en un momento difícil con EEUU.

Más contundente, Pedro Sánchez lanzaba un definitorio "AL FIN" en una reacción por X tras la firma oficial de los Veintisiete. Asegura el presidente del Gobierno español que desde ahora las empresas nacionales "podrán entrar a nuevos mercados, exportar más, y generar más empleos". 

"En el mundo de hoy no todo son aranceles, amenazas y malas noticias. Algunos tendemos nuevos puentes y alianzas para forjar una prosperidad compartida", celebra Pedro Sánchez, convencido de que el pacto permitirá "mantener un vínculo fuerte con esa región hermana y estratégica que es América Latina".

Los perjudicados (y algunos beneficiados)

Son numerosos los sectores productores que han puesto el grito en el cielo por los peligros que conlleva el acuerdo multilateral. Desde COAG transmiten a El HuffPost su temor por lo que pueda ocurrir con la ganadería de vacuno y porcino, ante rivales ganaderos tan productores como Argentina y Brasil y con costes muy inferiores a los que se soportan en la UE. 

Hay más. Miguel Padilla, secretario general de COAG, se detiene en el arroz, el azúcar o los cítricos, tres de los sectores que podrían resultar especialmente afectados, razón por la cual Bruselas promete tener especial atención en la evolución de sus mercados. 

No obstante, las miras se dirigen no solo a productos, sino a modelos de explotaciones, especialmente las de 'agricultura familiar'. Si ya podían sentir el daño del recorte en la PAC, el enfrentamiento en desigualdad de condiciones con productores de Mercosur pueden dejarles sin "posibilidades de competir".

Caso contrario es el de las grandes explotaciones, a las que el campo español cree que podría sentarle bien este acuerdo "a gran escala". Junto a las extensiones de mayor tamaño, hay sectores que miran con buenos ojos a priori los negocios con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. 

Son principalmente, el vino, el lácteo, el aceite y los productos elaborados, que "ven un nuevo mercado inmenso para sus exportaciones" sin sufrir una importación masiva de idénticos elementos desde el otro lado del charco. 

Hay acuerdo, pero aún queda camino: qué pasos faltan

El primer paso se ha cumplido con premura y esta vez sin sorpresas, porque nadie olvida que a finales de 2025 la UE tuvo que aplazar un mes una firma que se daba por casi hecha—. Tras el 'ok' inicial de la mañana, este mismo viernes por la tarde, los países miembro de la UE han formalizado el acuerdo con un procedimiento escrito, paso protocolario necesario para dar oficialidad a la unión. 

Con ese documento ya sellado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acompañada por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, se desplazarán al continente americano para la firma definitiva entre las dos partes. Se prevé que tenga lugar el próximo sábado 17 de enero en Paraguay, por ser el país que ostenta la presidencia rotatoria del bloque sudamericano.

La firma con los cuatro países sudamericanos tampoco concluye el camino. El texto habrá de volver a la Unión Europea para que supere la votación del Europarlamento, donde la izquierda y especialmente las formaciones ultras ya han dejado ver su negativa. No son mayoría, pero la pelea parlamentaria se antoja tensa.

Y más, porque desde dentro de la Eurocámara hay voces que claman por la vía judicial, llevar el futuro acuerdo UE-Mercosur al TJUE, suspender así su entrada en vigor... y de paso eternizar los plazos hacia un horizonte hoy difícil de precisar.

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Soy redactor de actualidad y última hora en El HuffPost, donde coordino el turno de tarde, con todo lo que ocurre en España y el mundo... que no es poco.

 

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Mi trayectoria

Nací en un precioso pueblo de Jaén llamado Sabiote. En cuanto a mi carrera profesional, soy licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Inicié mi camino periodístico en el portal Mundotoro.com, de donde di el salto tras ocho años y algunos proyectos paralelos a El HuffPost, la que es mi casa desde 2019.

 


 

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