Atrapados

Atrapados

A veces la Historia nos convierte en esclavos del sufrimiento, una situación que se acerca a lo que les pasa a las personas que quedan atrapadas.

Tom Hanks en 'La terminal'.YOUTUBE

Los griegos bautizaron con el nombre de Tártaro a un lugar oscuro situado en el fondo de la tierra y que era usado como una mazmorra de sufrimiento. Allí era donde estaba atrapado, por ejemplo, Sísifo, un ladrón y asesino que fue condenado a empujar eternamente una roca cuesta arriba. También por allí moraba Ixión, el primer ser humano que derramó sangre de un pariente.

Algunos defienden que la etiología de la palabra Tártaro procede de tar-tar, un sonido onomatopéyico que deriva, a su vez, del turco -tat (montaña) y del persa –ar (hombre): los hombres de las montañas.

Atrapados en la pantalla

El cine ha buscado sus propios tártaros. Así, en el año 2010 el director Rodrigo Cortés nos sorprendió con Enterrado, una cinta que cuenta la historia de Paul Conroy, un civil estadounidense que trabaja en Irak y que se despierta atrapado en un ataúd de madera con un teléfono Blackberry, un bolígrafo y un encendedor Zippo.

En el madrileño distrito de Chamberí se ha levantado una cabina telefónica roja para homenajear La cabina, un mediometraje de Antonio Mercero, que fue protagonizado por un colosal José Luis López Vázquez. Se trata de una metáfora kafkiana en la cual un hombre queda atrapado en una cabina telefónica ante la mirada atónita de los transeúntes.

Soldados, mineros y niños

El 12 de agosto del año 2000 un submarino nuclear de la Armada rusa naufragó durante un ejercicio naval en el mar de Barents. El K-141 Kursk, con sus 118 tripulantes a bordo, hasta el momento ha sido la peor de las catástrofes navales de la historia postsoviética.

Mejor suerte corrieron los 33 mineros de quedaron atrapados a 720 metros de profundidad en las minas de San José (Chile). El suceso ocurrió en agosto del año 2010 y las labores de rescate en la mina chilena se prolongaron durante sesenta y nueve días.

Casi tres semanas fue el tiempo durante el que doce niños, de entre once y dieciséis años, quedaron atrapados en la cueva Tham Lugug en Chiang Rai (Tailandia). Milagrosamente todos ellos pudieron salir con vida gracias a una compleja operación de salvamento, en la que participó un equipo internacional de buzos

También en un aeropuerto

Quizás el nombre de Merhan Karimi Nasseri no nos diga nada, pero quizás sí su historia. Este hombre, procedente de Irán, se vio forzado a vivir en la sala de salidas de la terminal 1 del aeropuerto de París-Charles de Gaulle entre el 8 de agosto de 1988 y julio del año 2006.

Su problema no era otro que haber pasado cuatro meses en prisión por no tener documentación, a la salida se le negó el pasaporte y adquirió la situación de apátrida, por lo que no tenía a donde ir y, quizás lo peor, a donde volver.

Su situación cambió -dejó de estar “atrapado en el aeropuerto galo”- cuando en el 2006 tuvo que ser hospitalizado por una enfermedad grave. Tras el alta hospitalaria fue trasladado al centro de acogida de Emmaus –en el distrito 20 de París-, había vuelto a la vida.

Seguramente la historia no nos sea del todo ajena, ya que en el año 2004 Steven Spielberg dirigió La terminal, una película en la que Tom Hanks daba vida a Viktor Navorski, un hombre procedente de la Europa del Este que se había quedado “atrapado” en el aeropuerto John F Kennedy. Evidentemente, estaba inspirada en la historia de Merhan Karimi.

Para finalizar un guiño dirigido a los más curiosos, la cabina de Mercero, a la que antes hacíamos referencia, fue diseñada exclusivamente para el rodaje, era de menor tamaño que las reales y se pintó de color rojo para crear todavía más claustrofobia.