Cárcel para un maltratador habitual que pisoteó el vientre de su pareja embarazada

Cárcel para un maltratador habitual que pisoteó el vientre de su pareja embarazada

La Audiencia Provincial de Murcia le absolvió de un delito de agresión sexual y de dos delitos de malos tratos.

EFE

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJRM) ha desestimado el recurso de un hombre condenado por la Audiencia Provincial a tres años y dos meses de prisión por maltratar de forma habitual a su pareja, a la que llegó a pisar el vientre y golpearla con el puño.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia, dictada en diciembre de 2018, lo absolvió de un delito de agresión sexual y de dos delitos de malos tratos en el ámbito de la violencia de género, pero lo condenó como autor de dos delitos de maltrato y uno de maltrato habitual.

El tribunal, en la sentencia que ahora se ve ratificada por el TSJRM, declaró probado que el acusado instauró un patrón de conducta con respecto a la denunciante en el que siempre tenía que mandar su voluntad.

El relato de hechos probados señala que la relación afectiva de la pareja comenzó en mayo de 2015 y, aunque en principio fue bien, pronto se degradó por la actitud del acusado.

Así, en diciembre de aquel mismo año, cuando se dirigían hacia la casa de los padres de él, intentó dejarla abandonada en el camino tanto a ella, que estaba embarazada de él, como a dos hijos de corta edad que también viajaban con ellos y que eran fruto de una relación anterior de la misma.

Finalmente, la mujer consiguió que los dejara en la puerta de la vivienda, ocupándose el padre del denunciado de devolverlos al hogar familiar tras estar con todos ellos, ya que su hijo se había marchado tras dejar a su pareja y a los niños en la puerta.

En una segunda ocasión, ocurrida en mayo de 2016, al recibir ella una llamada de su anterior pareja en la que se interesaba por la salud de uno de los hijos, el acusado le pisó el vientre y la amenazó con cortarle el cuello si lo denunciaba.

Como consecuencia de esa agresión, la mujer sufrió lesiones que tardaron en curar, aunque no denunció entonces los hechos por el temor que el causante le había infundido.