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03/08/2019 07:38 CEST | Actualizado 03/08/2019 07:38 CEST

Entrevistando a mi madre

Johner Images via Getty Images

Teresa, la mujer que me trajo al mundo, ha trabajado como enfermera alrededor de cuarenta años y me ha enseñado más sobre ética práctica que todos los manuales que he leído sobre la materia. Mi madre pasa de entrevistas... y yo de hacerle caso. Ella es un ejemplo a seguir. Yo soy un pelma. Tere ha hecho cuanto ha podido por evitar este momento embarazoso:

 

ANDRÉS LOMEÑA: Gustavo Salmerón estrenó Muchos monos, un hijo y un castillo, un documental sobre su madre, y yo no iba a ser menos.

MI MADRE: No creo que haya hecho nada verdaderamente importante para aparecer en una de tus entrevistas. ¿Por qué no hablas con otra persona?

A.L.: Te llamaré “mami” y la gente sensata pensará que se trata de una entrevista inventada. ¿Te parece bien?

MAMI: … [Interpreto el silencio como un sí]

A.L.: Eres socia de la asociación Derecho a Morir Dignamente y colaboras dando charlas en los institutos. ¿Qué tal la experiencia?

MAMI: Los estudiantes han aceptado las conferencias estupendamente porque no suelen hablar sobre esos temas con sus padres. Pensaba que trataban esos asuntos, pero no hablan de temas como la sexualidad o la muerte. Lo he constatado en distintos institutos y durante varios años. Pensaba que esa incomunicación era un problema exclusivo de mi generación. Por otra parte, me ha sorprendido que en la televisión hablaran hace unos meses sobre la eutanasia y que los alumnos estuvieran al tanto. La mayoría del alumnado era partidaria de que los ciudadanos puedan morir dignamente. Aun así, sigue siendo un tema tabú y apenas tenían conocimiento sobre cuestiones como el testamento vital o el ensañamiento terapéutico.

A.L.: También has empezado a colaborar con Cruz Roja. ¿Qué haces exactamente?

MAMI: Estoy colaborando con temas de migración y refugiados. Es un programa muy extenso y se puede ayudar en diferentes departamentos. He estado en un centro de acogida para refugiados de Siria y de otros países. Mi labor ha sido de acompañamiento (al dentista, al médico, para realizar trámites legales, etcétera). El idioma ya no es una barrera tan fuerte porque puedes entablar una conversación rudimentaria con una persona rusa gracias a Google Translate. Ahora estamos en el paso del Estrecho echando una mano como enfermeras.

En los institutos a los alumnos no se les habla de temas como la sexualidad o la muerte.

A.L.: Me parece precioso que organices desayunos con los vecinos. Eso es hacer comunidad...

MAMI: Somos un vecindario de alrededor de cien personas. Antes veíamos a nuestros hijos jugar y ahora vemos corretear a nuestros nietos. Pensé que podríamos crear una red de apoyo. Debemos tejer redes de solidaridad, sobre todo entre las mujeres. Es una cuestión de amistad para apuntalar los vínculos sociales. Nos reunimos una vez al mes y hablamos de temas de actualidad.

A.L.: ¿De dónde sacas toda esa energía? Aún recuerdo cuando a mi hermano le robaron una bicicleta y fuiste a recuperarla, quitándosela al ladrón que pretendía revenderla.

MAMI: Eso eran otros tiempos. Me quedan muchísimas cosas por hacer, pero poquito a poco. Disfruto mucho de mi familia sin necesidad de heroicidades.

A.L.: Para colmo, has sido sindicalista toda la vida y te pierdes pocas manifestaciones. ¿No vas a dejar nada de activismo para las nuevas generaciones?

MAMI: Siempre estuve por los sindicatos de clase y no por los corporativos. Antes luché a favor del aborto, del divorcio y del matrimonio homosexual y ahora lucho contra los vientres de alquiler y, como ya he dicho, defiendo el derecho a una muerte digna. En un estudio del Defensor del Pueblo Andaluz se constató que mucha gente no muere dignamente. Se puede morir mucho mejor.

A.L.: Me siento orgulloso de tus principios socialdemócratas. ¿Crees que el Estado del Bienestar se va a la mierda?

MAMI: El ser humano tiene capacidad para buscar respuestas y sabremos hallar soluciones. Eso sí, ha de haber una conciencia generalizada en cuestiones de urbanismo, ecología y en muchos otros temas transversales.

A.L.: Vale, mamá, la entrevista ha terminado. Ya puedes decir que soy un pelma y admitir por fin que soy el más feo de tus hijos.

MAMI: Mis tres hijos son maravillosos. Y mi marido, mis hermanos, mis cuñados y cuñadas... y sí, un poco pelma sí que eres.

 

Como ven, la entrevista a mi madre es cien por cien real porque ni siquiera a micrófono cerrado admite que soy el feúcho de la familia.

 

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