Esta joven enfermera pone la piel de gallina al contar lo que ha vivido durante la pandemia

Esta joven enfermera pone la piel de gallina al contar lo que ha vivido durante la pandemia

Tuvo que dejar su puesto de trabajo.

Elena Márquez, en su entrevista en laSexta.
Elena Márquez, en su entrevista en laSexta.laSexta

La pandemia del coronavirus ha hecho que muchos trabajadores sanitarios de centros de salud y hospitales se replanteen su futuro debido al estrés y a las situaciones que están viviendo día a día.

Elena Márquez es una enfermera que el pasado mes de julio dejó su puesto en un hospital público de Cataluña desbordada por la crisis sanitaria. La joven ha concedido una entrevista a la periodista de El Intermedio Andrea Ropero donde ha explicado los motivos que le llevaron a cambiar de trabajo.

“Llegó un momento en el que no podía más. Fue un día que estaba en el quirófano, porque trabajaba ahí, y vino la supervisora a decirnos que volvíamos a cerrarlos y que volvíamos a las UCI. Era como volver a empezar en marzo del 2020”, ha explicado la joven, que ha reconocido que después de ver a tanta gente morir no se veía capaz de afrontar esa situación.

Márquez ha contado que ella nunca había visto morir a una persona al ser enfermera de quirófano, pero que durante la pandemia y al estar en la UCI era ir un día tras otro y ver como los pacientes mejoraban o empeoraban.

“Lo más duro era acompañar a los pacientes en sus últimas horas, hacer de sus familiares en los últimos momentos. No pude estar cuando mi abuela murió y sentía que estaba como compensando un poco no haber estado con ella sujetando la mano de otro abuelo cuya familia no había podido estar ahí”, ha confesado.

La joven, que ahora trabaja en una empresa privada gestionando traslados si faltan camas o recursos para atender a pacientes, ha indicado que fue al psicólogo pensando que era un estrés postraumático, pero en la consulta ella se derrumbó. El especialista le dijo que lo estaba pasando y le recomendó que lo mejor era dejarlo de raíz.

“Empecé a tener alucinaciones visuales al llevar las gafas de bucear, que se me empañaban y cuando no las llevaba parecía que me estaban atacando por los laterales. Me asustaba o me agachaba. Tenía pesadillas y revivía momentos una y otra vez”, ha afirmado.

Medio año después de dejarlo, Márquez ha contado que sigue yendo a terapia, pero que se han acabado las pesadillas, el llegar a casa llorando y que ha vuelto a despertarse con ganas de ir a trabajar.