POLÍTICA
14/07/2021 12:23 CEST | Actualizado 15/07/2021 16:21 CEST

Redescubriendo a Irene Montero

La ministra ha sacado en esta semanas las leyes trans y del ‘sí es sí’ y ha visto cómo caía su rival Calvo.

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Irene Montero

Irene Montero. Con sólo pronunciar su nombre, todo el mundo tiene una opinión. Levanta muchos tipos de sentimientos, del amor al odio. Es una de las políticas más conocidas de España, siempre en el ojo del huracán. Se habla de todo, y muchas veces sobrepasando todos los límites, sobre ella. Pero en estos días hay alegría y satisfacción en su Ministerio de Igualdad: en dos semanas seguidas vieron la luz verde en el Consejo de Ministros las leyes trans y del ‘sólo sí es sí’. Todo ello con un sorpresivo cambio de Gobierno en el que ha salido Carmen Calvo, la que ha sido su gran antagonista en el Ejecutivo.

La pandemia fue una época muy dura en el departamento, comentan fuentes del entorno de la ministra. Se tuvieron que centrar en todo el tema de violencia machista, y ahora cogen aire pudiendo sacar sus leyes más simbólicas y prometidas, que además han sido objeto de fuertes disputas internas dentro de la coalición. Dos normas que obsesionaban a Montero, al igual que el poco citado plan Corresponsable, para dar a la conciliación un punto de vista feminista.

Hay una cosa que repiten constantemente en Igualdad estos días: se ha emprendido una nueva época de generación de derechos feministas y lgtbi, algo que no se vivía desde la época de José Luis Rodríguez Zapatero. Fuentes del departamento señalan que desde la ley del aborto y del matrimonio igualitario de aquel Gobierno socialista no se habían visto nuevas leyes en estos campos. “Un antes y un después”, remarcan.

“Se han desatascado las dos grandes batallas”, resumen desde Igualdad. La más dura fue la de la ley trans y de derechos LGTBI, que enfrentó directamente a Irene Montero con la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo. No se llevaban mal personalmente y es mentira que no se hablaran, señalan fuentes gubernamentales, pero hubo un choque total en lo político.

Su próximo gran proyecto será la reforma de la ley del aborto

Las dos se reunieron el pasado mes de enero y acordaron que esa ley debía salir consensuada y de manera rápida. Parecía que se encarrilaba la cosa, pero luego, indican fuentes de Igualdad, los retoques que hacía la Vicepresidencia Primera eran inaceptables. Creen en el núcleo duro de Unidas Podemos que el texto final tiene mucho que ver con la presión de los socios de investidura, que presentaron una ley paralela en el Congreso pero con la abstención del PSOE. Al final el Consejo de Ministros daba hace tres martes su visto bueno y en el entorno de Irene Montero destacan “su capacidad de resistencia” y su idea de que no podía moverse porque son derechos humanos. “Si ella se hubiera rendido, hubiera habido ley antes pero no con autodeterminación”, explican fuentes cercanas.

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Irene Montero y Carmen Calvo

Otra ley con buena impronta de Montero era aprobada también hace dos martes, la del ‘sí es sí’, una norma en la que no hubo discrepancias por el contenido, sino por el orden de aprobación más bien. Desde la parte socialista siempre se dijo que el texto no estaba bien redactado jurídicamente, por lo que tenía que meter mucha mano el Ministerio de Justicia. Al final, se incluye la definición de consentimiento, se elimina la diferencia entre violación y abuso y se recuperar la tercería locativa. Esto les ha dado un subidón en Igualdad, donde creen ahora que ya sólo puede ir hacia adelante después de la aprobación de estas dos normas.

¿Qué tiene planeado Montero para los próximos meses? La reforma de la ley del aborto será uno de sus grandes temas para después del verano. Hay consenso en el movimiento feminista, insisten desde Igualdad. Su intención: eliminar los tres días de reflexión obligatoria antes de interrumpir el embarazo, regular la objeción de conciencia y promocionar los métodos anticonceptivos masculinos.

También tiene como otra gran línea la renovación del pacto de Estado contra la violencia de género, que caduca el año que viene. Su intención es “blindarlo”, con la idea de que, gobierne quien gobierne, se tenga que cumplir.

Los suyos destacan que nunca se amedrenta y que, pese a su valoración en el CIS, tiene tirón electoral

 

Todo esto está diseñando mientras trascurren unos días de “satisfacción y alegría sincera” por las dos leyes aprobadas -salió a explicar la trans públicamente en rueda de prensa tras el Consejo, pero la del ‘sí es sí’ no por ordenar Moncloa que fuera Calviño a explicar la de start-up-. Creen en Igualdad que esa “felicidad” se ha trasladado a la calle: “Madrid y Twitter no son España”. Repite mucho una frase de Zapatero sobre la ley de matrimonio igualitario para estas nuevas normas: “Es una ventana de oportunidades a la felicidad”. Se ha “empoderado” como ministra, señalan en su círculo cercano.

Pero a la vez las críticas desde la oposición no se rebajan. El propio líder del Partido Popular, Pablo Casado, la ha menospreciado en público llamándola “mujer de”. Los suyos dicen que ella ya tiene un “chubasquero” puesto ante esto, pero que le preocupa especialmente el mensaje para otras mujeres si se ve que le dicen esto a una ministra. Otra de las cosas que le preocupan es esa variante de la violencia política hacia mujeres como Adriana Lastra, Yolanda Díaz o Isa Serra. “Irene es muy valiente, no se va a amedrentar”, resaltan los suyos.

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Irene Montero en la manifestación del Orgullo LGTBI

La aprobación de estas dos leyes llegó en mitad de los rumores de cambios de Gobierno, siendo finalmente el pasado domingo. No se tocó a ningún miembro de UP, algo negociado entre Yolanda Díaz y el propio Sánchez (aunque la gallega no descarta que se retoque esa parte en el futuro). La sensación en Unidas Podemos es que finalmente ha ganado su discurso frente al de Calvo, que ha caído junto al núcleo duro de José Luis Ábalos e Iván Redondo.

Si en lo político el viento sopla mejor para ella, en el terreno jurídico sigue existiendo una sombra. El juez ha imputado, por el denominado ‘caso niñera’, al tesorero de Podemos, Daniel de Frutos, y a la gerente, Rocío Esther Val, dentro de la investigación sobre si la ministra usó a una asesora para cuidar a su hija durante la campaña de 2019. Desde el partido se dice que se trata de “otro montaje” para perseguir al partido y que está “impulsado por los sectores de la judicatura patriótica”.

Además, hay otro nuevo reto político. Forma parte de ese nuevo liderazgo coral femenino en UP tras la marcha de Pablo Iglesias, junto a Ione Belarra, Yolanda Díaz y Lilith Verstrynge. Ahora existe una bicefalia, pues Belarra es la líder de Podemos y Díaz la posible candidata en las generales (todavía no ha confirmado si dará el paso). ¿Hay rivalidad? Desde el entorno de Montero lo niegan y señalan que la relación entre ellas dos está “muy engrasada”. De hecho, se recuerda que Montero siempre apostó por Díaz y favoreció que saliera más ante los medios durante su época en el grupo parlamentario. Por eso, dicen que trabajará con todas sus fuerzas por Díaz, porque es “la mejor candidata”, la política con mejor valoración en el CIS.

Un barómetro precisamente que no es bueno para Irene Montero, siempre entre los ministros a la cola. Y con la derecha siempre atizando: “No se calla, ataca directamente a los privilegios”, defiende su entorno, que hace una apreciación: A Anguita le ponían muy buena nota, pero luego le votaban poco.

Dentro del anterior Gobierno había establecido muy buena relación con Ábalos y en su día también con Salvador Illa. Además, en los últimos tiempos con Juan Carlos Campo (otro de los cesados) había logrado buena sintonía. Entre sus ‘amigos’ del PSOE también está María Jesús Montero (que ha perdido la Portavocía pero suma Función Pública a Hacienda). Con Miquel Iceta hay fluido contacto asimismo. 

Con estas dos leyes aprobadas y salvado el cambio de Gobierno, Montero inicia esta nueva etapa pensando en esa reforma de la ley del aborto. Apenas tiene tiempo, pero saca algo para bucear entre los libros de Nancy Fraser y Beatriz Ranea. En su altar siempre está también Gabriel García Máquez. Comienza el segundo capítulo de su etapa en el Ejecutivo.



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