La Constitución cumple 44 años: qué no se cumple, qué falla y qué habría que renovar

La Constitución cumple 44 años: qué no se cumple, qué falla y qué habría que renovar

La falta de actualización en estas más de cuatro décadas marca (de nuevo) el aniversario de la Carta Magna.

Constitución Española.
Constitución Española.EFE

La Constitución española está de cumpleaños: le caen 44 primaveras al texto fundamental del ordenamiento democrático y jurídico del país. Y, sin embargo, llega a su aniversario como lo suele hacer en las últimas ocasiones: con muchas tareas pendientes y cuestionada.

Porque año tras año, cada 6 de diciembre la clase política hace balance del funcionamiento de la Carta Magna y se da cuenta de que las cosas podrían funcionar mejor.

Con motivo del 44 aniversario de la Constitución, revisamos qué no se cumple de la misma, qué se podría reformar y qué está fallando.

¿Qué no se cumple?

Muchos artículos. Desde el referido a la libertad religiosa hasta el de la vivienda, pasando por el de la redistribución de la renta o el de protección de la salud.

Estos son algunos de los artículos que no se terminan de cumplir del todo:

¿Qué habría que reformar?

En los últimos años los comentarios sobre qué se debe de mejorar en la Constitución van siempre en el mismo sentido.

Son muchos los constitucionalistas que coinciden en que el modelo territorial está mal representado y que debería completarse un modelo federal que permitiera un efectivo reparto de competencias.

Algunos consideran que la Carta Magna se ha quedado “anacrónica” en este sentido y que las autonomías deberían poner también de su parte haciendo balance sobre su funcionamiento, con un proceso de reflexión para, entre todos, buscar un mejor encaje.

En este sentido, el funcionamiento del Senado como Cámara territorial siempre ha estado en el centro del debate.

Una reforma de este órgano parlamentario para que sea de verdad una cámara territorial, rebajando el trabajo del Congreso, ayudaría a mejorar el encaje autonómico.

El sistema autonómico y la inviolabilidad del rey son los aspectos que, en los últimos años, más consenso generan sobre la necesidad de modificación en la Carta Magna

Otro aspecto que se repite año tras año es el referido al artículo 56.3 de la Constitución, es decir, el que fija la inviolabilidad del rey. “La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, indica la Carta Magna.

Un artículo que ha permitido al padre del actual monarca, el emérito Juan Carlos I, librarse de muchas causas penales que le habrían afectado en caso de no haber existido este privilegio, dado que muchas se produjeron durante su reinado. Tras abdicar, perdió esta prerrogativa que ahora tiene su hijo, Felipe VI.

Una enseñanza que dejó la pandemia a nivel constitucional es el funcionamiento de los estados de alarma, que tuvo que aprobarse varias veces en 2020.

Medida que generó división entre los constitucionalistas, que discrepaban sobre si el Gobierno de Sánchez debía haber hecho uso del estado de excepción, al entender que la limitación del derecho de circulación de los ciudadanos podría entenderse como una suspensión de sus derechos.

Por eso, los hay que piensan que estas medidas, de cara a futuras situaciones parecidas a las que generó el Covid, deberían de repensarse para poder afrontarlas con más garantías constitucionales.

¿Qué falla?

Falla la falta de consenso político, que ha impedido en las últimas décadas realizar grandes cambios constitucionales.

Sólo en circunstancias muy concretas se han dado acuerdos para su reforma, como cuando el Gobierno de Zapatero pactó con el PP de Rajoy la modificación del artículo 135 para que el pago de la deuda fuera prioritario frente a otros gastos del Estado, tal y como reclamaban las voces más duras de Europa en la crisis del año 2011.

Pero poco más. Aquel fue el primer cambio constitucional en 30 años. Se hizo en un mes, por vía de urgencia y sin referéndum.

La reforma constitucional requiere una mayoría de tres quintos tanto en el Congreso como en el Senado.

Para algunos constitucionalistas, este método de reforma es muy rígido y debería de establecerse uno nuevo, más flexible y que permita más cambios.

Porque, como dicen varios expertos, la Constitución tiene que regarse regularmente para mantenerla viva y actualizada a los tiempos.

La norma fundamental está de celebración, pero necesita nuevo vestuario y un cambio de imagen. Visto la falta de consenso político, habrá que esperar para ver una Carta Magna moderna ajustada a los tiempos. Feliz cumpleaños.