El uso de mascarillas podría explicar el aumento de casos leves de coronavirus (y esto es una gran noticia)

La hipótesis publicada por una prestigiosa revista científica hace referencia también al elevado número de asintomáticos y convierte a este sistema de prevención en una suerte de 'vacuna atenuada'.

El uso de mascarillas es obligatorio en España desde mayo para proteger a las personas de nuestro alrededor ante un posible contagio por coronavirus. De ahí que el Ministerio de Sanidad recomiende las higiénicas o quirúrgicas, ya que sirven como barrera para evitar la dispersión vírica cuando la persona que la usa estornuda, tose o habla. Y de ahí también que se desaconseje, e incluso se prohíba en algunas comunidades, las mascarillas con válvulas, llamadas egoístas por Fernando Simón.

Pues bien, un artículo publicado este martes por The New England Journal of Medicine sugiere que las mascarillas tienen un papel mucho mas relevante en la lucha contra la covid-19 ya que protegen también a quien las lleve. El texto apunta que su uso generalizado podría estar detrás del aumento del porcentaje de casos asintomáticos o con síntomas leves (al reducir la exposición al virus).

El artículo, que recoge varios ejemplos reales, no demuestra nada pero presenta una hipótesis muy interesante que podría resumirse en pocas palabras. Llevar mascarilla no protege (si el otro interlocutor no la lleva) pero sí reduce la exposición al virus ya que ejerce como una especie de barrera. La cantidad de gotículas inhaladas es menor y de ahí que los casos de coronavirus sean más leves o incluso se presenten de forma asintomática.

“Si se confirma, el enmascaramiento universal podría convertirse en una forma de variolización que generaría inmunidad y, por lo tanto, ralentizaría la propagación del virus”, escribe en Twitter el pediatra Ángel Hernández. “Podría servir como vacuna atenuada al reducir considerablemente la exposición”, añade el epidemiólogo Jacobo Mendioroz, director de la Unidad de Seguimiento del coronavirus en Cataluña.

“Podría servir como vacuna atenuada al reducir considerablemente la exposición al virus”

- Jacobo Mendioroz, epidemiólogo

La variolización, de la que habla el artículo y que cita Hernández, es el procedimiento que su aplicó antes de la invención de la vacuna de la viruela por el británico Edward Jenner. Dicha técnica, que frenó el avance de la enfermedad y que sirvió para salvar muchas vidas, consistía en hacer una incisión en la piel de la persona y ponerle el polvo de las costras de viruela, luego se le cerraba y se le aislaba hasta que la enfermedad le atacara de manera leve y lograse su recuperación.

El artículo de The England New Journal of Medicine se basa en múltiples experiencias recientes. A mediados de julio, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estimaron que en términos mundiales la tasa típica de infección asintomática era del 40%, pero el dato supera el 80% en entornos en los que el uso de mascarillas es obligatorio.

“La tasa de infección asintomática era del 40%, pero el dato supera el 80% en entornos en los que la mascarilla es obligatoria”

Otro ejemplo lo encontramos en un crucero argentino, en el que tras un brote de covid-19 se extendió el uso de mascarilla a toda la tripulación: el 81% de los infectados fueron asintomáticos, en comparación con el 20% en brotes anteriores en cruceros. Otro experimento realizado con hámsters simuló el enmascaramiento quirúrgico de los animales y demostró que tenían menos probabilidades de infectarse y, si se infectaban, eran asintomáticos o con síntomas más leves que los hámsters sin mascarilla.

La revista insiste en que es una hipótesis basada en la evidencia, pero se necesitan más estudios que comparen la tasa de infección asintomática en áreas con y sin enmascaramiento universal. Por ahora los datos sugieren que usar mascarilla en toda la población puede beneficiar a ambos componentes de la respuesta.

Mascarillas: cuáles protegen y cómo lo hacen