Gabriel, 7 años, escribe una carta a su padre agricultor por los duros momentos que atraviesa: "Puedes vender mi tractor de pedales"
La nota, entregada por una protesta agraria en un peaje francés, se ha convertido en símbolo del malestar del campo después del aval de la UE al acuerdo con Mercosur.

Pasó en un peaje, pero podría haber pasado en cualquier otro sitio. En mitad de una autopista francesa cortada por las protestas del campo, un agricultor se acerca a una conductora y le da un papel. No es propaganda ni una lista de quejas. Es una nota escrita a mano por su hijo de siete años que dice: “Papá, puedes vender mi tractor de pedales”.
La historia es de este sábado 10 de enero, justo cuando la Unión Europea ha aprobado el acuerdo de libre comercio con el Mercosur. En el campo francés esto se ha visto como una traición. En la zona de Oise los agricultores llevaban días en la calle para intentar frenar el acuerdo, que se tiene que firmar el día 17 en Paraguay.
Esta última semana las protestas se han endurecido. En Beauvais montaron barricadas con neumáticos y en la autopista A1 levantaron las barreras para que los coches pasaran sin pagar. Fue allí donde se dio la escena de la que ahora habla toda Francia.
La conductora le contó al medio local Actu Oise que, al parar en el peaje, el agricultor le dijo que era gratis y le dio el papel. “Llegué al peaje de Compiègne, vi la manifestación y cuando fui a pagar un agricultor me dijo que no hacía falta. Entonces me dio esta nota, que es una conversación entre él y su hijo”, explica la mujer.
El texto de la nota no necesita mucho más. “Papá, puedes vender mi tractor de pedales”, empieza diciendo el niño. “No voy a seguir entrenando para ser agricultor”. Lo siguiente es lo que te deja helado: “Te veo triste y cansado todos los días. No quiero vivir así”. Firma: “Gabriel, 7 años”.
Este mensaje tan corto resume perfectamente el cabreo que hay en el sector desde hace meses. Los agricultores dicen que las normas de Europa los están ahogando, que los acuerdos comerciales los dejan vendidos y que todo ese agobio acaba llegando a casa, a la comida y a las conversaciones con sus hijos.
Las movilizaciones siguen. Este mismo viernes cientos de tractores se han plantado frente a la Asamblea Nacional en París y han tirado toneladas de patatas para que se vea el hartazgo que tienen. Entre pancartas y ruido de motores, la carta de Gabriel se ha quedado como la imagen más cruda de todas: la de un niño que ha entendido antes de tiempo lo que es ver a su padre quemado por el trabajo.