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Un casero, condenado a dos años de cárcel por alquilar "un agujero de ratas" sin luz ni ventilación

Un casero, condenado a dos años de cárcel por alquilar "un agujero de ratas" sin luz ni ventilación

El propietario, con nueve pisos y unos 3.600 euros de ingresos mensuales en rentas, cobraba 300 euros por una cueva de nueve metros cuadrados en Marsella.

Espacio subterráneo degradado, similar al tipo de alojamiento que alquilaban en Marsella.
Espacio subterráneo degradado, similar al tipo de alojamiento que alquilaban en Marsella.Frank Herrmann

La justicia francesa ha sentenciado a un propietario de 67 años a dos años de prisión (con suspensión de la pena) y a una multa de 20.000 euros. ¿Su delito? Someter a un joven tunecino a condiciones de vida indignas en una "cueva" insalubre en el centro de Marsella.

La comunidad de propietarios de un edificio en la degradada calle Curiol fue el que dio la voz de alarma, según Le Parisien, al descubrir que este hombre alquilaba un sótano de 9 metros cuadrados. El acceso al "piso" ya lo decía todo: una trampilla metálica a pie de calle y una escalera oscura que bajaba a un zulo sin ventanas e invadido por el moho.

El inquilino, un joven trabajador de la hostelería con un empleo precario, pagaba 300 euros al mes para evitar acabar durmiendo bajo un puente. "No estoy cómodo, pero es mejor que el albergue", llegó a explicar a la policía. La falta de empatía del casero quedó patente cuando, mientras el chico estaba hospitalizado, soltó a los investigadores: "Como ahora está en el hospital, ya no paga y, al final, esto me lo tengo que comer yo".

El negocio era redondo: el acusado compró el local en 2010 por apenas 15.000 euros y le sacaba una rentabilidad anual del 25%. Pese a que el hombre se definía como agente inmobiliario con nueve pisos en propiedad, ante el tribunal fingió desconocer que fuera ilegal alquilar un local comercial como vivienda.

El acusado no acudió al juicio y se limitó a enviar un escrito donde alegaba depresión y alcoholismo. Sin embargo, la jueza Margaux Kennedy no cedió: el propietario "explotó económicamente la vulnerabilidad de su inquilino". Además de la multa, el tribunal ha ordenado la clausura inmediata del local para que nadie más vuelva a vivir en ese agujero.