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Una corbata morada y un panorama 'azuloscurocasinegro': lo que contó la ropa de los candidatos

Los candidatos no dan puntada sin hilo en el único debate electoral de la campaña.
Los candidatos posan ante las cámaras minutos antes del debate.
Los candidatos posan ante las cámaras minutos antes del debate.

Una semana de campaña, un único debate y la última oportunidad para captar a los indecisos en unas elecciones en las que la abstención puede inclinar la balanza. Un 30% de los españoles que irán a las urnas este domingo todavía no tienen claro su voto. Los candidatos lo saben y no dan puntada sin hilo en este tipo de eventos. Todo esta calculado al milímetro: los mensajes, los gestos y por supuesto también la ropa.

Y lo primero que llama la atención es la corbata morada de Pedro Sánchez. El presidente en funciones ha aparcado su tradicional modelo rojo socialista y ha innovado con una morada con topitos. ¿Un guiño a Unidas Podemos? ¿A los votantes de la formación de Pablo Iglesias? ¿A las feministas del 8M?

Pedro Sánchez, con corbata morada, a su llegada al debate.
Pedro Sánchez, con corbata morada, a su llegada al debate.

Mensajes ocultos aparte lo cierto es que es uno de los colores fetiches de Sánchez. Lució corbata morada para anunciar la convocatoria de elecciones el 28 de abril, para reunirse con Macron, para una visita de Estado a Cuba, en una entrevista en El Objetivo (La Sexta), o para recibir a las campeonas de fútbol sub-17. Por lo demás, parece que la vida no ha cambiado desde hace seis meses: traje y camisa azul.

El que fuera su socio preferente en las negociaciones para el fallido acuerdo de investidura, Pablo Iglesias llegó al plató de la Academia de Televisión relajado y, como viene siendo habitual en él, en taxi. Con un abrigo azul que contrastaba con los tirantes de María Casado, presidenta de la Academia de Televisión.

Pablo Iglesias, durante el debate a cinco. 
Pablo Iglesias, durante el debate a cinco. 

El líder de Unidas Podemos evitó el traje pero sí apostó por una corbata negra, con el nudo muy flojo, que combinó con camisa azul con las mangas remangadas y pantalones chinos marinos.

Con total look azul marino llegó precisamente Albert Rivera. El líder de Ciudadanos volvió a intentar parecerse a Macron, con camisa blanca y corbata con pequeños motivos blancos, un estilismo prácticamente calcado al de otros debates.

Albert Rivera, a su llegada al debate. 
Albert Rivera, a su llegada al debate. 

Rivera, que ha pasado todo el debate excitado, busca la moda pero parece no haberse enterado de que desde hace un par de temporadas se llevan los bolsos mini, con el espacio justo para meter el móvil y las llaves. No caben, desde luego, ni adoquines, ni fotos, ni mapas, ni listas y podríamos seguir enumerando accesorios hasta que llegue el domingo electoral.

Pablo Casado también se ha arrancado con las fotos y con un estilismo muy parecido al de Rivera, aunque más tradicional. Traje azul oscuro, impecable camisa blanca, barba y bien de polvos de sol. El líder del Partido Popular abroncó al resto de candidatos, mucho más contundente que en otras ocasiones.

Pablo Casado posa a su llegada al debate.
Pablo Casado posa a su llegada al debate.

Menos conjuntado y sin corbata llegó a su primer debate Santiago Abascal: pantalón gris, zapatos marrones, americana marina y camisa azul. Al contrario que el resto de candidatos la llevaba bien abierta, cual macho ibérico, y con su habitual pose desafiante.

El candidato ultraderechista se mostró incómodo al ser recibido por María Casado y desafiante buscando el saludo de Pedro Sánchez minutos antes de entrar en plató. Tampoco estuvo muy suelto debatiendo. El líder de Vox apenas interpeló a sus contrincantes, y se limitó repetir una especie de monólogo, como si estuviera cantando la lección.

Dos cosas quedan claras después del debate de este lunes: el azul cotiza al alza y el bloqueo no tiene pinta de desaparecer.

Debate electoral 4 de noviembre 2019