La pastelería 'El Pópulo' de Cádiz cierra tras 178 años porque el dueño del edificio lo vende: "Se cierra un negocio que va bien, los nuevos dueños quieren hacer otra cosa"
"Me duele mucho lo que está pasando. Me parece terrible que nos estén robando la vivienda, que nos estén robando hasta la memoria".

En un momento en el que las ciudades cambian a gran velocidad y el comercio tradicional cede terreno frente a nuevos modelos de negocio, cada cierre de un establecimiento histórico supone algo más que una persiana bajada. Es también la pérdida de una parte de la memoria e identidad colectiva.
Eso es precisamente lo que sienten vecinos y trabajadores de la pastelería 'El Pópulo', un emblemático establecimiento en pleno casco antiguo de Cádiz que ha echado el cierre tras 178 años de historia.
El motivo no tiene que ver con la falta de clientes ni con una mala racha económica. Todo lo contrario. "No es un negocio que cierre porque va mal, no; se cierra un negocio que va bien. Pero bueno, los nuevos dueños quieren hacer otra cosa", resume un vecino resignado ante las cámaras de Andalucía Directo.
Un cierre que duele por dentro
Para quienes han trabajado allí, el golpe es especialmente duro. Carmen, una de las responsables, no oculta la emoción: "La verdad es que es muy duro. Es un mazazo enorme pasar y verlo cerrado".
Tras años al frente del negocio, el cierre deja más preguntas que respuestas. "Si nos vamos a otro lado ya veremos si conservamos el nombre, si hay que poner un nombre nuevo…", explica otro de los dueños, dejando entrever la incertidumbre que ahora afrontan.
La esperanza existe, pero es frágil: "Nos vamos con la esperanza de volver a algún sitio, de tener algo. Pero bueno, eso es muy duro porque es muy difícil", añade Carmen.
Un impacto también alcanza, y mucho, a la plantilla. "Después de tantísimos años trabajando en lo mismo nos vamos a la calle y no se ha podido remediar", lamenta una trabajadora.
Para muchos, no era solo un empleo: era una forma de vida. "'El Pópulo' es una parte muy importante de mi vida. Me separé y me vine aquí a trabajar, llevo aquí 14 años trabajando. Todo lo que tengo se lo debo a esto", añade la empleada.
Mucho más que dulces
En pastelería 'El Pópulo' no solo se vendían pasteles; se vendían recuerdos. "Los dulces típicos, el turrón de Cádiz… Las cosas típicas de cada fecha. Los roscos de Semana Santa, las torrijas, las tortas de Carnaval…", enumera un vecino, como si repasara un calendario emocional.
Ese vínculo con el barrio es lo que hace que la pérdida se sienta colectiva. "Es un negocio familiar y de la gente de la calle también. Los que llevamos muchos años trabajando aquí a algunos vecinos los conocemos desde la barriga de la madre", comenta un trabajador.
La reacción vecinal lo confirma: tristeza, enfado y sensación de injusticia. "No solamente se van ellos; se va nuestra identidad, nuestros recuerdos, nuestra memoria histórica de los barrios…", denuncia un vecino.
Otros lo expresan desde lo cotidiano: "Mi padre siempre compraba aquí", dice una mujer de 70 años. "Es una pena, una pena, porque dónde voy a comprar ahora yo los merengues. Pobre mi nieta", añade otra.
Una emoción que llega incluso a desbordarse, rozando la rabia: "Es que a mí me duele, me duele mucho lo que está pasando. Me parece muy injusto. Me parece terrible que nos estén robando la vivienda, que nos estén robando hasta la memoria", lamenta una vecina entre lágrimas.
La pastelería, fundada en 1846, ha sido durante generaciones un punto de referencia en la ciudad. "Es de 1846 exactamente y siempre fue una pastelería, siempre", recuerda otra vecina, subrayando el carácter casi inmutable del negocio a lo largo del tiempo.
El último día, como siempre
Hasta el final, la pastelería ha seguido funcionando con normalidad. "Hasta último día han encargado tartas", explica una trabajadora. Y así ha sido: "Estamos fabricando, sí, ya que estamos abiertos… Hay que cumplir con los clientes", asegura uno de los dueños.
Algunos pedidos tienen un significado especial. "Algunos los encargaron ayer precisamente porque ya eran los últimos que se podían hacer, querían la última tarta", añade.
Ese último día deja imágenes simbólicas: vitrinas vacías, obradores en silencio y clientes que apuran sus últimas compras. "El último xuxo, una pena. Ojalá se mantuviera esto de alguna manera, una protección a los establecimientos emblemáticos de Cádiz o de Andalucía en general", reclama un cliente.
Un adiós colectivo
El cierre de pastelería 'El Pópulo' no termina con un portazo, sino con un aplauso. Vecinos y clientes se han reunido en la puerta para despedirse como se despide a alguien querido.
"Con este local se van nuestros recuerdos, nuestras tartas de comuniones, nuestras tartas de cumpleaños…", dice un vecino antes de invitar a todos a un último gesto: "Le vamos a decir un adiós, que estamos con ellos y le vamos a dar un aplauso".
Un aplauso que no solo cierra un negocio, sino casi dos siglos de historia compartida: historias, barrio, celebraciones e identidad colectiva.
