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17/08/2013 10:12 CEST | Actualizado 16/10/2013 11:12 CEST

David Cameron, Homer Simpson y la pornografía

Desde que accediera al poder, David Cameron es uno de los defensores más firmes de las políticas de austeridad que tanto daño están haciendo en el Reino Unido como en el resto de Europa. Cameron haría una lectura mucho más provechosa si desempolvara los libros de su compatriota Keynes o bien de su discípulo James Tobin que la que parece haber realizado del economista americano Richard Thaler.

El economista y bloguero Noah Smith publicó recientemente un post muy comentado en la blogosfera en el que basándose en el bajo número de publicaciones en teoría económica en los últimos veinte años lanzaba la pregunta de si la teoría económica ha muerto. Smith se aventura a afirmar que los "asesinos" de la misma podrían ser Daniel Kahneman y Richard Thaler, cuyas investigaciones demuestran que la gente dista mucho de actuar como se supone que ha de hacerlo el racional homo œconomicus en el que se sustentan la mayor parte de modelos.

Si bien Kahneman ganó el premio Nobel de economía por su trabajo, la obra de Thaler parece haber logrado una mayor repercusión entre la élite política. Concretamente, el libro Nudge del que es coautor ha sido alabado por el mismísimo Obama, pero es David Cameron quien parece haberlo adoptado como libro de cabecera. De hecho, Cameron ha establecido un grupo de asesores de los que Thaler forma parte bajo el rimbombante nombre de Behavioural Insights Team, pero más conocido como Nudge Unit.

Traducir nudge del inglés es difícil. Los traductores españoles del libro han optado por la fórmula un pequeño empujón conservando el nudge original en el título: un empujoncito es una traducción en positivo, pero nudge admite también una traducción en negativo que se correspondería más con expresiones como codazo o zancadilla.

Los autores de Nudge (Cass Sunstein y el propio Thaler) se postulan como defensores de un paternalismo libertario. Que Sunstein y Thaler se definan como adalides del libertarismo no es sorprendente, dado que son profesores de Chicago Booth, en cambio que estén a favor de un Estado paternalista lo es bastante más y puede parecer contradictorio con sus convicciones libertarias.

A partir de ciertos descubrimientos de Kahneman y de otros expertos en psicología cognitiva, los autores concluyen que todo ser humano tiene dentro de sí un yo reflexivo (que caracterizan como a Spock, el personaje de Star Trek) y un yo impulsivo (que representan como a Homer Simpson). Míster Spock se parece bastante al homo œconomicus y racional que mencionaba antes, capaz de tomar siempre las mejores decisiones por compleja que sea la elección, pero Spock es medio hombre-medio vulcano, por lo que cuando nuestro pequeño Spock entra en conflicto con nuestro pequeño Homer es a menudo Homer quien se sale con la suya (Homer es 100% humano, al fin y al cabo).

Thaler y Sunstein creen que los gobiernos deberían establecer nudges para proteger a los ciudadanos del Homer que todos llevamos dentro. El mejor ejemplo que dan en su libro es el del comedor del colegio: puesto que la mayor parte de los humanos tenemos tendencia a comernos lo que nos ponen por delante y en la cantidad en la que nos lo pongan por delante al igual que Homer, el responsable del comedor de un colegio debería ofrecer siempre antes, y de forma mucho más visible, la fruta que los helados. Disponer la fruta a la altura de los ojos de los niños y los helados en un estante superior, apenas visible, es lo que los autores llaman un nudge que impulsa sutilmente a los niños a comer fruta en vez de helados.

La filosofía nudge me recuerda a lo que los japoneses llaman dispositivos poka-yoke o baka-yoke (literalmente, a prueba de tontos), por ejemplo, una prensa hidráulica que se acciona presionando dos botones bien separados no accesibles con una sola mano, todo para evitar que un operario descuidado pueda accionar el mecanismo con una mano mientras que tiene la otra en el interior de la prensa. Pese a ello en Nudge no se menciona en ningún momento los principios del baka-yoke.

Y es que Nudge tiene una lectura política, mientras que el baka-yoke se dirige a ingenieros. Según los autores, los políticos deberían actuar como el diseñador de la prensa anterior o como el paternalista responsable del comedor antes descrito. Nótese que retomando el ejemplo del comedor el político podría decantarse en una solución autoritaria para hacer frente a la obesidad infantil: prohibir los helados. Es aquí donde la postura libertaria de los autores se manifiesta con mayor claridad: Thaler y Sunstein serían claramente contrarios a una medida autoritaria de este tipo, los helados no solo están buenísimos sino que en ciertas ocasiones (por ejemplo, la celebración de la fiesta del colegio) su consumo es apropiado y preservar esta opción también lo es.

El político podría igualmente incentivar el consumo de fruta introduciendo un impuesto sobre los helados. Thaler y Sunstein no se oponen a semejante medida, pero insisten en que en ella subyace la creencia de que los niños son pequeños Spocks y que realizarán sesudos analísis del contenido nutricional que van a obtener por cada unidad monetaria empleada y optarán por la fruta. Si uno hace caso de los postulados de otro profesor de Chicago, Thorstein Veblen, puede que encarecer el helado lo haga incluso más apetitoso, y establecer un nudge para que la fruta sea la elección por defecto es casi con seguridad más eficaz para conseguir el resultado deseado que la introducción de un impuesto. La reciente retirada de un impuesto sobre las grasas saturadas introducido en Dinamarca parece darles la razón.

En mi nueva ciudad de residencia, Toulouse, he podido comprobar de primera mano cómo Kahneman y Thaler no se equivocan al postular que el homo œconomicus no es más que una bella ficción. Uno de los restaurantes locales de mayor éxito, perteneciente a una cadena, se llama L'Entrecote, y propone un entrecot de ternera con patatas y ensalada como plato único de la carta. El precio del restaurante es medio, así como lo es el entrecot en cuestión y su acompañamiento, y aunque los dueños del restaurante afirman que el secreto de su éxito radica en una salsa con una receta secreta y un sabor inigualables, la verdad es que en Toulouse abundan los restaurantes que hacen mejores salsas y ofrecen entrecot en su carta. La gran propuesta de este restaurante no es otra que la fórmula de plato único, cuya sola elección posible es el punto de la carne y optar por un vino de la casa tinto o rosado. Si los humanos fuéramos como Míster Spock, L'Entrecote estaría siempre vacío, ya que en principio cuantas más elecciones se nos permita hacer mejor. Sin embargo, a mucha gente le cuesta decidirse frente a un menú extenso y agradecen un poco de ayuda para poder decidir.

Ciertas de las medidas propuestas en Nudge, como por ejemplo las relativas a ayudar a los trabajadores que así lo deseen a incrementar su participación en planes de pensiones ligándola automáticamente a aumentos de sueldo parecen de buen sentido. David Cameron, sin embargo, ha decidido usar las enseñanzas de Thaler y Sunstein para legislar en materia sexual.

A partir de 2014, internet en el Reino Unido tendrá bloqueado por defecto el contenido pornográfico. Dado que aproximadamente el 37% del contenido que circula por internet es pornográfico la medida liberará sin duda un ancho de banda considerable. Las razones por las que Cameron impone el bloqueo no son sin embargo de orden técnico (de hecho, la puesta en marcha de la medida conlleva algunas dificultades de orden práctico, por ejemplo la indexación de las páginas nuevas), sino que se trata de proteger a los niños, ya que el horrible asesinato de dos niñas perpetrado recientemente por unos pederastas consumidores de pornografía está aún reciente en la memoria de los británicos.

Las intenciones de Cameron son loables, pero existen estudios que parecen correlacionar negativamente pornografía y violencia sexual (siendo la tesis subyacente a estos estudios que muchos agresores sexuales en potencia se contentarían con consumir pornografía). Además, puesto que el filtro de contenidos estará activado por defecto pero será opcional, los pervertidos a los que Cameron quiere preservar del consumo de pornografía podrán desactivar el filtro con cierta facilidad.

Un operador de cable de Reino Unido (TalkTalk) ofrece un sistema llamado HomeSafe que al parecer ha sido la inspiración de Cameron.

Como se puede ver en la imagen, el sistema permite filtrar no solo la pornografía sino también los contenidos violentos, los sitios de intercambio de archivos, el juego, las redes sociales, etc. Muchos se preguntan, alarmados, si la medida para proteger a los niños británicos no constituye un principio de censura solapada. Y aunque no fuera así, ¿qué autoridad decidirá si un contenido como éste es pornográfico?

Desde que hace ya más de tres años accediera al poder, David Cameron es uno de los defensores más firmes de las políticas de austeridad que tanto daño están haciendo en el Reino Unido como en el resto de Europa. Este bloguero considera que Cameron haría una lectura mucho más provechosa si desempolvara los libros de su compatriota Keynes o bien de su discípulo James Tobin que la que parece haber realizado del economista americano Richard Thaler.

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