Si usas lavadora y nunca has movido la pequeña tapa azul del cajón del detergente, llevas años echando más producto del necesario
Aunque pase desapercibida, esta tapa puede marcar la diferencia.

Cuando se trata de lavadoras, hay pequeños trucos que pueden ayudarte a ahorrar unos cuantos euros al mes, pero que casi nadie conoce. A veces no hace falta cambiar de máquina ni comprar detergentes caros, sino que basta con prestar atención a detalles que vienen incorporados desde el primer día y que solemos pasar por alto, como la forma de cargar la ropa, elegir el programa adecuado o ajustar correctamente la temperatura y la cantidad de detergente.
Uno de esos detalles que muchos usuarios ignoran es la pequeña tapa azul que se encuentra en el cajetín del detergente de algunas lavadoras. Aunque pasa desapercibida, esta pieza móvil tiene un doble propósito: permite medir con precisión la cantidad de detergente que se añade y evita que el producto llegue a la ropa en el momento equivocado, como durante un prelavado. Usarla correctamente no solo mejora la eficacia del lavado, sino que también evita desperdiciar detergente, lo que se traduce en un ahorro a lo largo del tiempo.
La tapa, que suele cubrir aproximadamente un tercio del depósito, tiene marcada una escala de milímetros que habitualmente va de 50 a 200 ml. Esa regla transforma el propio cajetín en una taza medidora, de modo que ya no hace falta servir la cantidad con el tapón del envase, algo especialmente útil ahora que muchos detergentes líquidos ya no incluyen dicho tapón. Usarla reduce el riesgo de echar demasiado detergente (gasto innecesario) o demasiado poco (lavados menos eficaces).

Mucho más allá de lo estético
Además de su función medidora, la tapa actúa como una especie de cierre que impide que el detergente se vacíe en la lavadora en el momento más inoportuno, por ejemplo, antes de que termine un ciclo de prelavado. Al mantener la tapa cerrada, el dispensador solo libera el producto al abrirse en la fase prevista del programa, lo que mejora la dosificación y la eficacia del lavado.
En definitiva, la función de esa pequeña tapa azul va mucho más allá de lo estético. Facilita la dosificación exacta del detergente, evita desperdicios innecesarios y garantiza que el lavado sea más eficiente. No todas las lavadoras tienen una, sino que algunas marcas incorporan sistemas distintos, como autodosificación electrónica o compartimentos diseñados para cápsulas especiales, lo que evidencia que cada fabricante busca optimizar el uso del detergente de formas diversas.
Echar más detergente “por si acaso” es un hábito extendido en gran parte de la población, pero innecesario si aprovechas una función sencilla que probablemente ya tienes en casa. Revisar el cajetín y usar la pequeña tapa azul como medidor no solo puede mejorar el rendimiento del lavado, sino también recortar el gasto en detergente a lo largo del año, demostrando que incluso los gestos más pequeños pueden marcar una gran diferencia.
