Esta es la puerta más pesada del mundo: su misión es proteger al mundo de lo que ocurría en su interior
Es un escudo contra una radiación letal.

No todas las puertas están pensadas para impedir el paso de personas. Algunas, como la considerada durante décadas la puerta más pesada del mundo, fueron diseñadas para algo mucho más crítico: contener una radiación capaz de causar daños mortales en segundos.
Esta colosal estructura formaba parte del complejo del Lawrence Livermore National Laboratory, en Estados Unidos, y su función era aislar uno de los experimentos más peligrosos jamás creados. Detrás de ella se encontraba la Fuente de Neutrones de Blanco Giratorio II (RTNS-II, por sus siglas en inglés), un dispositivo que generaba una radiación de neutrones extremadamente intensa.
Este tipo de radiación es especialmente peligrosa, ya que penetra profundamente en los materiales, daña el ADN, aumenta de forma significativa el riesgo de cáncer y convierte en radiactivos los objetos que la rodean. La potencia de la RTNS-II superaba con creces los niveles que un ser humano puede soportar incluso durante exposiciones muy breves.
La necesidad de una puerta extraordinaria
Para poder operar esta instalación sin poner en peligro al personal del laboratorio ni al entorno exterior, era imprescindible una barrera sin precedentes. No bastaba con muros de hormigón ya que se necesitaba una puerta, y no una cualquiera. De hecho, se construyó la puerta más pesada jamás fabricada hasta ese momento.
La puerta no tenía como objetivo frenar intrusos, sino actuar como un auténtico escudo de radiación, garantizando que fuera del recinto se pudiera trabajar con normalidad y sin riesgos para la salud. Su diseño fue tan funcional como impresionante: pesaba 44.000 kilos, tenía 2,5 metros de grosor y, pese a su tamaño, podía ser abierta o cerrada por una sola persona.
Ingeniería al límite de lo posible
El aspecto de la puerta podía resultar casi cómico por sus dimensiones desproporcionadas, pero su ingeniería era extraordinariamente sofisticada. Las bisagras incorporaban rodamientos especiales que distribuían el peso de forma uniforme y reducían al mínimo la fricción. Gracias a este sistema, una sola persona podía moverla lentamente sin necesidad de maquinaria pesada.
La puerta fue completada en 1972 y se convirtió de inmediato en un símbolo de la capacidad tecnológica estadounidense durante la Guerra Fría. Durante más de 20 años mantuvo el récord mundial como la puerta más pesada de su tipo.
Un laboratorio nacido de la rivalidad nuclear
El Lawrence Livermore National Laboratory fue fundado en 1952, en plena tensión internacional. Tras el desarrollo de las primeras bombas atómicas en Los Álamos y la detonación de la primera bomba soviética en 1949, Estados Unidos decidió crear un segundo gran laboratorio nuclear para fomentar la competencia interna y acelerar los avances tecnológicos.
Livermore se especializó en mejorar la precisión de los misiles balísticos y en desarrollar ojivas nucleares más ligeras y eficientes, lo que explica el nivel extremo de seguridad y secretismo que rodeaba a sus instalaciones.
Japón supera el récord
La puerta de Livermore mantuvo su título hasta 1994, cuando Japón lo superó. El Instituto Nacional de Investigación de Fusión, en la ciudad de Gifu, instaló una nueva puerta destinada también a la protección contra la radiación.
Esta nueva estructura llevó el concepto al extremo: pesa 720 toneladas, mide 11,73 metros de altura, 11,4 metros de ancho y tiene dos metros de grosor. Su tamaño y función le valieron el reconocimiento oficial del Libro Guinness de los Récords.