El pub más remoto de Nueva Zelanda está en una 'república' autoproclamada de 20 habitantes donde te sellan el pasaporte por 2 dólares: una familia acaba de comprarlo para criar ahí a sus hijos
"Trabajábamos mucho y pensamos: 'Algo tiene que cambiar'".

Whangamōmona es un territorio de Nueva Zelanda autoproclamado como 'república independiente'. Aunque no es un está reconocido internacionalmente como un estado soberano, Whangamōmona es una 'micronación' situada en la Isla Norte de Nueva Zelanda.
Para entender por qué Whangamōmona se autodenomina como 'república independiente' hay que remontarse al año 1989, cuando se produjeron una serie de cambios administrativos locales que hicieron que los límites de Whangamōmona pasaran a una región con la que sus residentes no se sentían identificados. La respuesta de los residentes fue autodeclararse 'independientes'.
En ese territorio tan particular, la familia Massey ha optado por comprar el Whangamōmona Hotel, un pub-hotel con 114 años de antigüedad que está considerado el más remoto de Nueva Zelanda. Además, el negocio es famoso internacionalmente debido a que por un precio de 2 dólares te sellan el pasaporte.
Tony y Rachael Massey han decidido cambiar radicalmente de vida para llevar una rutina más tranquila que les permita disfrutar de sus tres hijos, de 5, 2 y 1 años. Más allá de adquirir el pub-hotel, ambos dejado sus trabajos y se han mudado a la 'república independiente'.
En ese sentido, Tony, en declaraciones al medio de comunicación neozelandés OneRoof, ha explicado que "teníamos amigos de la familia que vivían allí, yo ya había estado allí antes y siempre habíamos buscado campings, moteles o algo similar, pero también nos gustaban mucho los pubs, y esto es una mezcla de todo eso".
"No pasábamos tiempo con los niños porque ambos trabajábamos sin descanso"
Respecto a por qué han decidido vivir en Whangamōmona, un lugar que solo tiene 20 habitantes y cuyos únicos negocios son el pub-hotel y una tienda de regalos personalizados, Tony Massey ha señalado que necesitaban tener mayor conciliación entre la vida familiar y laboral.
"Solo queríamos un cambio completo en nuestro estilo de vida. Trabajábamos mucho y pensamos: 'Algo tiene que cambiar'. No pasábamos tiempo con los niños porque ambos trabajábamos sin descanso. Sin embargo, si nos llevamos el trabajo a casa, si estamos todos allí, podemos estar juntos y colaborar en las tareas domésticas y en el trabajo", ha expresado Tony.
