Manuel Manzano, microbiólogo: "El color amarillo de las patatas fritas, el azul de los helados y el brillo de las manzanas son derivados del petróleo: estos son los aditivos que debes evitar"
Además, recomienda varias alternativas.

El color brillante de unas patatas fritas, el azul intenso de algunos helados o el aspecto reluciente de ciertas frutas pueden parecer a simple vista algo apetecible. Sin embargo, esconden en muchos casos, algo que pocos consumidores imaginan.
Según advierte en su canal de YouTube el experto microbiólogo, Manuel Manzano, estos alimentos pueden contener determinados aditivos que son derivados del petróleo. Lo más alarmante de todo esto es que son productos de consumo habitual.
Colorantes bajo la lupa
Entre los más comunes destaca el E-102 tartracina, un colorante amarillo muy utilizado en snacks, patatas fritas y productos procesados. “Todo lo que vean de color amarillo intenso probablemente lo lleva”, señala el experto, quien recuerda que este aditivo tiene origen petroquímico y no es especialmente recomendable abusar de él.
En la misma línea se encuentra el E-110 Amarillo Ocaso, frecuente en golosinas y bebidas, y el E-129 Rojo Allura, presente en refrescos, caramelos y cereales. Para los tonos azules, el protagonista es el E-133 Azul Brillante, habitual en helados y repostería. “Son colores muy llamativos, poco naturales, pero muy atractivos para el consumidor”, explica Manzano.
Conservantes y antioxidantes y el brillo “artificial” de la fruta
Más allá del color, existen aditivos cuya función es alargar la vida útil de los alimentos. Es el caso del E-319 TBHQ, utilizado en aceites y frituras, o del E-320 BHA y el E-321 BHT, presentes en snacks, chicles y platos preparados. Aunque su uso está regulado, el microbiólogo advierte de que un consumo frecuente podría tener efectos acumulativos, por lo que recomienda moderar su ingesta.
Uno de los aspectos que más sorprende a los consumidores es el brillo de frutas como manzanas o naranjas en los supermercados. Según explica Manzano, ese acabado no es natural. “Las frutas en el campo no brillan así”, recuerda el experto. Para conseguirlo, se utilizan recubrimientos como el E-905 parafinas o el E-1520 propilenglicol, que también aparece en algunos panes para mantener la humedad.
Los sustitutos más naturales
Entre las mejores alternativas destacan, según el experto microbiólogo, el E-160a betacaroteno, el E-100 curcumina o el E-300 ácido ascórbico, que además de aportar color pueden actuar como conservantes.
Muchos de los colores y acabados que hacen más atractivos a los alimentos tienen detrás procesos industriales complejos. No se trata de alarmar, sino de tomar conciencia. Revisar etiquetas, reducir el consumo de ultraprocesados y optar por productos menos tratados puede marcar la diferencia a largo plazo.
