Inés Moreno, traumatóloga, sobre el kéfir de sabores con azúcar del supermercado: "Es como ponerle gasolina al sistema inmune con una mano y agua con la otra"
La especialista alerta sobre la trampa de los probióticos edulcorados y advierte de cómo se camuflan productos insanos bajo la etiqueta de 'saludables'.

Hoy más que nunca, la salud está de moda. Las nuevas generaciones han impulsado la la cultura fitness y wellness, un fenómeno social que ha cambiado por completo nuestras prioridades. A nivel global, hemos empezado a dejar el sedentarismo a un lado para volcarnos de lleno en el bienestar físico y mental, apoyándonos en dos pilares innegociables: el deporte y una buena nutrición.
No es casualidad que los gimnasios, los centros de yoga, las clases de barre o los clubes de running estén a rebosar. A la par de este boom deportivo, nuestra sociedad se ha vuelto muchísimo más exigente y consciente con lo que come, buscando siempre las alternativas más sanas que ofrecen los lineales del mercado.
Sin embargo, muchas veces esa buena intención se queda en papel mojado. Por falta de información o por las prisas del día a día, los consumidores acaban cayendo en la trampa del marketing y la publicidad engañosa, comprando productos ultraprocesados que la industria alimentaria disfraza hábilmente de opciones "sanas".
El caso del kéfir: probióticos ahogados en azúcar
Para evitar que nos den gato por liebre, es vital darles la vuelta a los envases y leer la lista de ingredientes. La traumatóloga Inés Moreno ha querido ilustrar esta realidad a través de su canal de YouTube, analizando uno de los lácteos estrella y más aclamados de la actual corriente fitness: el kéfir.
En su versión natural, este famoso probiótico es una auténtica maravilla: promueve una salud digestiva de hierro, fortalece el sistema inmunológico y, además, es un gran aliado para nuestro sistema esquelético. El problema llega cuando nos paseamos por las neveras del supermercado y nos topamos con sus infinitas variantes comerciales.
Hablamos de los famosos kéfires de sabores (ya sean de fresa, vainilla o chocolate), unas opciones tentadoras que, según advierte la doctora, anulan por completo las ventajas nutricionales del producto original.
"Si te fijas, el segundo o tercer ingrediente de estos botes siempre es azúcar añadido, llegando a tener a veces hasta 10 gramos por cada vaso", denuncia Moreno. El efecto en nuestro organismo es un absoluto contrasentido biológico: "Es como ponerle gasolina al sistema inmune con una mano y agua con la otra”, concluye la especialista, resumiendo a la perfección lo absurdo de este popular postre.
