Varios expertos coinciden: el 95% de la serotonina no se produce en el cerebro sino en el intestino, y hay determinados alimentos que la estimulan más
Cuidar lo que comemos también es una forma de cuidar nuestra salud mental.

La relación entre lo que comemos y cómo nos sentimos va más allá de la energía o el peso corporal de cada persona. Cada vez más investigaciones apuntan a que la alimentación también tiene un impacto directo en el estado de ánimo, el estrés y la salud mental.
De hecho, diversos especialistas en nutrición y salud coinciden en un dato muy sorprendente: alrededor del 95% de la serotonina —conocida popularmente como la “hormona de la felicidad”— no se produce en el cerebro, sino en el intestino.
Este descubrimiento ha reforzado la importancia de la conexión entre el intestino y el cerebro. Además, es una línea de investigación que está ganando cada vez más relevancia dentro de la nutrición y la psicología.
La conexión intestino-cerebro
Según explican varios expertos, la alimentación influye directamente en la producción de hormonas que regulan el bienestar emocional. Una de ellos es la especialista en nutrición clínica Jan Walker, especialista en nutrición formada en la Universidad de Cornell con más de 25 años de experiencia clínica en centros de prestigio como el Boston Children’s Hospital y Denver Health, que subraya que el intestino juega un papel central en este proceso.
“La serotonina se produce en el tracto gastrointestinal, y esas células, si reciben los nutrientes correctos, ayudarán a producir mejores niveles de serotonina”, explica Walker según recoge el National Geographic. Esto significa que una dieta rica en vitaminas, minerales, proteínas, grasas saludables y carbohidratos complejos puede favorecer un mejor equilibrio emocional.
En cambio, los hábitos alimenticios pobres en nutrientes o ricos en azúcares refinados pueden tener el efecto contrario. Además de la serotonina, otra hormona clave es el cortisol, estrechamente relacionada con la respuesta del cuerpo al estrés. El organismo necesita una dieta equilibrada para regular correctamente ambas hormonas.
La importancia de una dieta variada
Angel Planells, nutricionista, es portavoz nacional de la Academy of Nutrition & Dietetics (Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos), graduado de la Universidad de Columbia y expresidente de la Academia en Washington. En su caso subraya que la clave está en la variedad. “Los cuerpos humanos anhelan variedad”, señala.
Según Planells, toda una autoridad en nutrición deportiva y envejecimiento saludable, obtener una combinación equilibrada de nutrientes permite que el organismo funcione correctamente incluso en momentos de estrés.
Esta idea también es respaldada por especialistas consultados por Women’s Health, quienes destacan que la dieta influye directamente en los niveles hormonales y en el bienestar general. En ese sentido, algunos alimentos concretos han demostrado tener efectos especialmente beneficiosos.
Los alimentos que ayudan a mejorar el estado de ánimo
Entre los alimentos que los expertos recomiendan para ayudar a combatir el estrés destacan varios productos habituales en muchas dietas.
- El chocolate negro: Es uno de los más conocidos. Según Planells, su consumo puede ayudar a reducir el cortisol gracias a los antioxidantes naturales que contiene compuestos que favorecen la relajación de los vasos sanguíneos y mejoran el flujo sanguíneo.
- Las frutas: El plátano, por ejemplo, contribuye a estimular la producción de serotonina, mientras que los arándanos aportan antioxidantes y vitamina C que ayudan a disminuir el estrés.
- Las verduras de hoja verde: Como la espinaca o la acelga, así como alimentos como las semillas de calabaza, el edamame, el aguacate o las patatas, destacan por su contenido en magnesio. Este mineral está asociado a una mejor calidad del sueño y a un mejor funcionamiento del sistema nervioso.
- Los cereales integrales: La avena, por ejemplo, puede favorecer el aumento de serotonina. “Una taza de gachas de avena caliente puede aumentar los niveles de serotonina”, explica Planells.
- El pescado azul: Aporta ácidos grasos omega-3 y vitamina D, nutrientes que, según Walker, están relacionados con una reducción de la ansiedad.
- Los lácteos: Como la leche, el yogur o el queso. En concreto el yogur contiene probióticos, microorganismos que ayudan a mantener la salud intestinal y que cada vez cuentan con más respaldo científico por su relación con el bienestar mental.
Alimentación y bienestar: una relación cada vez más clara
Aunque la dieta por sí sola no puede hacer un milagro y eliminar el estrés, los expertos coinciden en que elegir alimentos ricos en nutrientes puede marcar una diferencia significativa en el bienestar diario de cada persona.
En este contexto en el que los problemas de ansiedad y estrés son cada vez más frecuentes, la ciencia sigue reforzando la poderosa idea de que cuidar lo que comemos también es una forma de cuidar nuestra salud mental.
