Encendidas las alarmas en Grecia por un fenómeno turístico que ya lleva años ocurriendo en España
Una transformación dentro del mercado del alojamiento.
El crecimiento del turismo suele traducirse en mejores cifras económicas, más empleo y una mayor dinamización de las ciudades, especialmente en países donde esta actividad es un pilar fundamental. Sin embargo, este impulso también conlleva desafíos estructurales como la presión sobre la vivienda o los servicios públicos. Grecia, uno de los destinos más visitados del Mediterráneo, afronta ahora uno de esos retos en pleno auge de su éxito turístico.
En un país cuya economía depende en gran medida del turismo, las viviendas ofertadas para estancias de corta duración ya superan a la capacidad hotelera tradicional, una transformación que recuerda la evolución que ya experimentó España. Este dato ha encendido las alarmas entre autoridades y habitantes ante el temor de que este modelo, sin una regulación eficaz, termine agravando el problema de acceso a la vivienda.
Nuevos registros oficiales muestran que en julio se alcanzó un récord histórico de anuncios de alquiler vacacional en plataformas online: 245.944 propiedades activas, con una capacidad total que supera el millón de plazas, según recoge el portal Greek City Times. Estos datos, recopilados por institutos sectoriales, subrayan la magnitud del fenómeno y su velocidad de expansión, reflejando la transformación que está viviendo el mercado del alojamiento.
Turismo y vivienda asequible
Frente a esta realidad, el Gobierno griego ha introducido una serie de restricciones. Desde 2024 se limitó el registro de nuevas viviendas turísticas en zonas saturadas de Atenas y, según decisiones posteriores, la moratoria sobre nuevas licencias de Airbnb en el centro de la capital se ha prolongado hasta finales de 2026. La medida busca proteger el parque de vivienda disponible para residentes y frenar la subida de precios en barrios céntricos.
Esto no queda aquí, sino que la preocupación se extiende a otros países mediterráneos. En España la transformación ya es patente: la oferta hotelera oficial asciende a 1.226.428 plazas, mientras que dentro del mercado de alojamientos vacacionales privados se estiman unas 351.000 propiedades, con 1,75 millones de plazas. La comparación sirve para advertir sobre los efectos a medio plazo en la vivienda y en la estructura del sector turístico.
Hoteleros y asociaciones locales alertan de que la proliferación de alquileres a corto plazo está “canibalizando” el negocio tradicional, modificando precios y estilos de gestión, y provocando tensiones en el mercado inmobiliario. De esta forma, la disponibilidad de pisos para alquiler residencial se reduce en los distritos más demandados por turistas, con la consecuente presión sobre los precios y la calidad de vida.
Ante esta realidad, las autoridades griegas han optado por frenar momentáneamente la entrada de nuevas plazas en los núcleos más afectados, con la intención de ganar tiempo para diseñar un marco que combine turismo y vivienda asequible. Una estrategia que busca evitar los errores cometidos en otros destinos del sur de Europa y garantizar que el crecimiento turístico no se produzca a costa del derecho a la vivienda.