El caminar erguido permitió a nuestros antepasados, entre otras cosas, tener las manos libres para innovar, comunicarse y desarrollar otras habilidades clave para la supervivencia.
Los científicos, sorprendidos por su capacidad para vivir aislados del exterior en el interior da las oscuras cuevas de Gabón y también por la evolución de su genética.
Un estudio de Harvard revela qué especie, con más de 360 millones de años, pone en duda la idea de que la evolución siempre avanza hacia una mayor complejidad.
La investigación sostiene que el cortejo por las hembras y la jerarquía social fueron los principales motores que impulsaron el crecimiento del cuello.