Se cumple una década del momento en que el presidente Abbas reclamó la soberanía desde el estrado de la ONU. De entonces a hoy los avances no son los esperados.
La muerte de un disidente en custodia policial levanta a una población cansada de un liderazgo sin renovar desde 2005 y con crecientes acusaciones de autoritarismo.
Nizar Batat iba en una lista alternativa a las elecciones legislativas de mayo y falleció cuando era interrogado, por lo que sus allegados hablan de asesinato.
Las peleas fratricidas han lastrado la lucha palestina en la última década larga. Ahora, al fin, la unidad se atisba en el horizonte y, con ella, un nuevo escenario para la paz.
El presidente palestino ha rogado a Jared Kushner, yerno y asesor de Trump, que interceda para que su adversario retire los detectores de metal en la zona.
Ha muerto el hombre que hablaba de paz y rechazaba tajantemente reducir las colonias sionistas dentro de los territorios de el otro, a los que daba "acuerdos de paz" sin tierra ni autoridad ni justicia, el hombre que fue primer ministro y responsable de la muerte de 106 civiles, gran parte de ellos niños, cuando el ejército israelí atacó las instalaciones de la ONU en el sur de Líbano, en Qana, el 18 de abril de 1996, dos años después de ganar el premio Nobel de la Paz.