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Venden una gigafábrica de baterías como una lluvia de empleo y acaban importando cientos de trabajadores chinos: "Los locales no tienen suficiente experiencia"

Venden una gigafábrica de baterías como una lluvia de empleo y acaban importando cientos de trabajadores chinos: "Los locales no tienen suficiente experiencia"

En un inicio se habló de que se contratarían entre 80 y 100 instaladores chinos como plan alternativo, pero la falta de formación ha hecho que esa cifra sea mayor.

Gigafactoría de baterías
Gigafactoría de bateríasdpa/picture alliance via Getty I

La construcción de la planta de materiales para baterías en Kotka está generando más movimiento del previsto. Desde China ya se han tramitado más de 150 solicitudes de permiso de residencia por motivos laborales vinculadas al proyecto, una cifra que rebasa claramente las estimaciones iniciales del contratista principal.

La futura fábrica, impulsada por la empresa chino-finlandesa Easpring Finland New Materials, se levanta en la zona de Keltakallio, en Kotka. Su objetivo es producir material activo para baterías de litio destinadas a la industria del coche eléctrico, un sector estratégico en plena expansión en Europa.

Un volumen mayor de lo esperado

El Servicio de Inmigración de Finlandia (Migri) confirmó que el año pasado procesó 155 solicitudes de permiso de residencia relacionadas con este proyecto procedentes de China, aprobando la mayoría. En el resto del país, en cambio, solo se concedieron permisos individuales a trabajadores chinos en el sector de la construcción, lo que subraya la singularidad del caso de Kotka.

Cuando en primavera trascendió que podían llegar "cientos" de solicitudes, tanto Easpring como el contratista principal, China Harbour Engineering Company (CHEC), negaron esa magnitud. Entonces se hablaba de un escenario máximo de entre 80 y 100 instaladores chinos como plan alternativo, en caso de no encontrar suficiente experiencia en Finlandia.

Falta de experiencia local especializada

Según Lin Tao, subdirector de proyectos de CHEC, la evolución del proyecto ha evidenciado una carencia concreta: en Finlandia no abundan profesionales con experiencia en la instalación de líneas de producción de material activo para cátodos de baterías.

Ese trabajo requiere conocimientos técnicos muy específicos y, además, el calendario de ejecución es ajustado. Por ello, la empresa sostiene que parte de ese saber hacer debe importarse desde China para no retrasar la puesta en marcha de la planta.

La fase más intensa de la construcción está a punto de comenzar. En primavera podrían llegar a trabajar hasta 800 personas en el emplazamiento de Keltakallio. Aun así, CHEC insiste en que la mayoría de la mano de obra procede de subcontratistas locales.

Permisos denegados y vigilancia sindical

No todas las solicitudes han salido adelante. En octubre, Migri rechazó decenas de permisos al considerar que para determinados trabajos de construcción sí existían profesionales disponibles en el mercado laboral finlandés.

Desde el ámbito sindical se sigue el proyecto con atención. La Federación Finlandesa de la Construcción supervisa la obra a través de su unidad internacional. Según sus datos, actualmente hay unos 250 trabajadores en el recinto, de los cuales alrededor de 40 son chinos, en su mayoría vinculados a tareas administrativas o de dirección de obra.

El experto sindical Jussi Sakari apunta que la importación de trabajadores solo es justificable si se trata de perfiles de alta especialización. Traer mano de obra general desde tan lejos, subraya, no tendría sentido económico.

Por su parte, Vesa Koivisto, director comercial de Easpring Finland, evita concretar cuántos de los permisos concedidos corresponden exactamente a empleados de CHEC, fabricantes de equipos o subcontratistas. También recalca que, hasta ahora, ningún trabajador chino ha participado directamente en las obras de construcción del edificio productivo, aunque sí en labores de gestión y supervisión.

El hotel Leikar y la presencia china en la zona

Uno de los focos de atención ha sido el hotel Leikar, situado cerca de la obra. CHEC alquiló el establecimiento por varios años para alojar a parte de su personal desplazado. El complejo cuenta con unas 70 habitaciones y capacidad aproximada para 300 personas.

En primavera se anunció que una veintena de ingenieros y directivos se hospedarían allí. Con el avance del proyecto, la presencia ha aumentado y actualmente no es posible reservar habitaciones como turista. En las inmediaciones también ha abierto un restaurante chino frecuentado por trabajadores de la obra.

La empresa de desarrollo regional Cursor Oy ha colaborado en la búsqueda de alojamiento para empleados extranjeros en Kotka y Hamina, aunque precisa que el hotel Leikar no formaba parte de su cartera de propuestas iniciales.

Durante visitas recientes al complejo, varios trabajadores chinos evitaron hacer declaraciones sobre el proyecto.

Formación específica para trabajar en Finlandia

Antes de incorporarse plenamente a la obra, parte del personal desplazado está recibiendo formación obligatoria en Finlandia. La empresa de servicios de personal Eezy organiza cursos para obtener:

  • Tarjeta de seguridad laboral
  • Certificación de trabajos en caliente
  • Acreditación de seguridad eléctrica
  • Permisos para uso de elevadores personales

Actualmente hay unos 50 trabajadores chinos en formación, y la compañía indica que los grupos se organizan según las llegadas, que pueden producirse con poca antelación. Solo la semana pasada llegaron alrededor de 20 nuevos empleados desde China.

El desarrollo de la fábrica de Kotka se ha convertido así en un caso emblemático sobre la internacionalización de la industria europea de baterías y el delicado equilibrio entre especialización técnica, empleo local y control migratorio. Las cifras de permisos, mayores de lo previsto, reflejan tanto la dimensión del proyecto como las tensiones que acompañan a su ejecución.