En los pies hay numerosos músculos que dan movilidad a esta extremidad y a los dedos. Como cualquier otro, necesitan ejercitarse para no atrofiarse y prevenir lesiones. Tener pies, tobillos y pantorrillas en forma es cuestión de dedicarles unos minutos al día para sentir una mejora de la movilidad y el equilibrio.
No tenemos ni siquiera bien evaluados los efectos de nuestro sistema actual de movilidad ni, como consecuencia de ello, bien calibrados los instrumentos incentivadores o disuasorios que requiere el cumplimiento de la normativa. Si esto es así, estamos sufriendo disfunciones y distorsiones innecesarias que tendrán consecuencias económicas, sociales y medioambientales.
Ante la que se viene encima de cambios en la estructura de los desplazamientos urbanos, el Anteproyecto del Ministerio del Interior no sólo no ayuda a poner un poco de orden, sino todo lo contrario. Ya no está claro si los ciclistas podrán salir a la carretera a practicar deporte.
Mientras pensemos en la bicicleta pública como un modo masivo de transportar punto a punto dentro de la ciudad, no solo estaremos condenando el espacio público a la presencia de un nuevo devorador (menos agresivo que el automóvil, pero mucho más que el transporte público). Estaremos privando a la bicicleta de su enorme potencial.
En España no somos muy amigos de las bicicletas y siempre que podemos echamos la culpa a la geografía del país, con esas carreteras tan empinadas y montañosas, esos caminos estrechos y angostos que ni siquiera una bicicleta pasa por ellos. Mentira. Las bicicletas en Londres son para todos.