El fracaso del caza europeo. Vuelve Alemania
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El fracaso del caza europeo. Vuelve Alemania

Acaba de verse que el proyecto estrella por la defensa de la UE ha hecho agua estrepitosamente.

Recreación de los cazas modernizados que pretendía crear el Future Combat Air System (FCAS)AIRBUS

El futuro de la Unión Europea, que para muchos de los ciudadanos del Viejo Continente representa un horizonte esperanzador, capaz de urdir un modelo cuasi federal que mitigue las carencias nacionales y disipe la desconfianza política que invade a la ciudadanía, nos proporciona disgusto tras disgusto. El unilateralismo de Trump, que amenaza con retirar a Estados Unidos de la OTAN; el peligro de un Putin acorralado en Ucrania y necesitado de recuperar su imagen ante sus compatriotas, y el progreso de las tesis iliberales en varios de los 27 socios parecían haber servido de impulso a una nueva dinámica centrípeta y creativa en Bruselas. Incluso en materia militar, la UE parecía dispuesta a rectificar el error francés de rechazar, en agosto de 1954, la Union Europea de Defensa, de la mano de un chauvinista De Gaulle, que no supo embridar a tiempo su nacionalismo tras desquitarse de la humillación alemana. Pero acaba de verse que el proyecto estrella de esta supuesta nueva vía ha hecho agua estrepitosamente.

En efecto, el proyecto consorciado del FCAS (Futuro Sistema de Combate Aéreo, por sus siglas en inglés), apoyado por Merkel y Macron, que pretendía producir el gran caza de la sexta generación, era la estrella de la Europa de la Defensa, a través de un consorcio por valor de 100.000 millones de dólares, a iniciativa de Francia y Alemania, con España como tercer asociado y otros países involucrados también en el proyecto.

La excusa que han esgrimido los dos actores principales ha sido el desacuerdo técnico-industrial entre empresas, la privada francesa Dassault (celosa de sus secretos industriales y su propiedad intelectual) y la división alemana de Airbus (que pretendía un trato semejante al de Dassault). Pero la verdadera paternidad del fracaso ha de atribuirse a Macron, quien ha esgrimido las "peculiaridades" de Francia por disponer del arma atómica.

Lo grave es que esta ruptura ya no se limita a frustrar el avión del futuro: como ha escrito Vidal-Folch en El País, “el fiasco mella además el modelo del consorcio Airbus para otras grandes iniciativas. Habrá salidas. Dispersas y más débiles. A lo peor, tres: alemanes (sus ocho empresas del ramo) con suecos (Saab) y salvo sorpresa, españoles (Indra); italianos con británicos y japoneses (BAE, Leonardo, Jaiec), y franceses con franceses. Claro que EE UU también tiene tres fabricantes de cazas de combate: Lockheed, Boeing y Northrop. Pero ellos tratan con una sola autoridad, van por delante y su tamaño se lo permite”.

Es evidente que designio europeo, recién fracturado, nos deja en una posición de inferioridad. Pero como descubría hoy la prensa europea, sí existe un actor que puede sacar adelante el magno proyecto en solitario: Alemania. Hoy mismo, escribe Chris Lundai en POLITICO que "a diferencia de España, que gasta poco en defensa y tiene un sector militar-industrial menos desarrollado, y de Francia, tecnológicamente avanzada pero con problemas de liquidez, el ambiente en el salón aeronáutico de Berlín puso de manifiesto que Alemania tiene la tecnología, las empresas y el margen fiscal necesarios para emprender un proyecto gigantesco como la construcción de un avión de combate de última generación". A juicio del analista, "esto demuestra que Alemania está empezando a hablar como un país que espera que su dinero se traduzca en liderazgo". 

Si Alemania asume en solitario la magna empresa militar que está en juego, habrá cambiado la correlación de fuerzas entre Alemania y Francia que fue parte del lógico desenlace de la segunda Guerra Mundial, tras la cual los aliados sometieron a Alemania a un estricto control. El Ejército alemán ha sido hasta hace poco exclusivamente defensivo y ni siquiera ha participado hasta muy recientemente en operaciones de paz de la ONU. Pero la situación empieza a ser otra, y le citado Lunday aporta estos datos: "Según la definición de la OTAN, Alemania superó a Francia en gasto en defensa en 2019, cuando Berlín gastó 46.900 millones de euros en comparación con los 44.200 millones de euros de Francia".

“Se prevé que para 2029, Alemania gaste 153.000 millones de euros anuales en defensa. Esto representa aproximadamente el 3,5% del PIB, en línea con el objetivo de la OTAN para 2035 y la expansión militar más ambiciosa del país desde la reunificación. Francia, en comparación, planea alcanzar los 72.800 millones de euros en 2029 gracias a una ley de planificación militar actualizada que actualmente se encuentra ante el Parlamento francés. Francia se enfrenta a restricciones fiscales mucho más estrictas, y los organismos de control presupuestario advierten que el mayor esfuerzo en defensa podría acarrear recortes en el gasto social políticamente delicados. La deuda pública de Alemania representa el 63,5% del PIB, mientras que la de Francia se sitúa en el 115,6%”.

Y tras las palabras vienen los hechos. Se ha dado poca publicidad a un hecho relevante: Un grupo de empresas de defensa liderado por Airbus, denominado Team Gen 6, presentó la pasada semana un documento al gobierno alemán sobre un proyecto de avión de combate de sexta generación. El grupo está integrado por Airbus, Diehl Defence, Hensoldt, Liebherr, MBDA, MTU Aero Engines y Rohde & Schwarz. Michael Schoellhorn, director de Airbus Defence and Space, afirmó que la industria alemana cuenta con "la experiencia, las tecnologías, la capacidad y la clara determinación de desarrollar y construir el FCAS y un avión de combate de sexta generación, para Europa y con Europa".

Todo indica que estos anuncios no son solo publicitarios. Alemania es un país rico, con medios para liderar la industria armamentística europea y con potencia política y diplomática suficiente para establecer una red clientelar que cofinancie estos proyectos. Lo que sucede es que, tácitamente al menos, Alemania volverá pronto a disponer de una extraordinaria potencia militar.

Como antaño. Es obvio que de momento no hay nada que temer de los alemanes. Pero no sería sensato olvidar que la AfD, la extrema derecha alemana, sucesora del nacionalsocialismo, es ya la segunda fuerza política del país. Análisis de calidad anuncian que este mismo año algún länder alemán podría ser gobernado por una coalición en que ya estuviera AfD. Cualquier voz de alarma sería prematura, pero la experiencia nos demuestra que tampoco es aconsejable mirar hacia otro lado cuando determinados riesgos asoman por el horizonte.

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Mallorquín, de Palma de Mallorca, y ascendencia ampurdanesa. Vive en Madrid.

 

Antonio Papell es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos del Estado, por oposición. En la Transición, fue director general de Difusión Cultural en el Ministerio de Cultura y vocal asesor de varios ministros y del Gabinete de Adolfo Suárez. Ha sido durante más de dos décadas Director de Publicaciones de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación). Entre 2012 y 2020 ha sido Director de Comunicación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y director de la centenaria Revista de Obras Públicas, cuyo consejo estuvo presidido en esta etapa por Miguel Aguiló. Patrono de la Fundación Caminos hasta 2024, en la actualidad es asesor de la Fundación. Ha sido durante varios años codirector del Foro Global de la Ingeniería y Obras Públicas que se celebra anualmente en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo en Santander.

 

Fue articulista de la agencia de prensa Colpisa desde los años setenta, con Manu Leguineche; editorialista de Diario 16 entre 1981 y 1989, editorialista y articulista del grupo Vocento desde 1989 hasta el 2021; y después de unos meses como articulista del Grupo Prensa Ibérica, es articulista del Huffington Post. También publica asiduamente en el diario mallorquín Última Hora. Ha sido colaborador del Diario de Barcelona, El País, La Vanguardia, El Periódico, Diario de Mallorca, etc. Ha participado y/o participa como analista político en TVE, RNE, Cuatro, Punto Radio, Cope, TV de Castilla-La Mancha, La Sexta, Telemadrid, etc. Ha sido director adjunto de “El Noticiero de las Ideas”, revista de pensamiento de Vocento. Ha publicado varias novelas y diversos ensayos políticos; el último de ellos, “Elogio de la Transición”, Foca/Akal, 2016.

 

Asimismo, ha publicado para la Ed. Deusto (Planeta) sendas biografías profesionales de los ingenieros de Caminos Juan Miguel Villar Mir y José Luis Manzanares. También es autor de un gran libro conmemorativo sobre el Real Madrid: “Real Madrid, C.F.: El mejor del mundo” (Edit. Global Institute).

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