No elegimos las crisis, pero sí cómo salir de ellas
"Pedro Sánchez ha elegido una hoja de ruta meridianamente clara: proteger a la mayoría social".

Una crisis internacional es una situación que un país sufre como consecuencia de problemas de distinta índole: financieros, bélicos, humanitarios, sanitarios, o una guerra. Y sus consecuencias, dependiendo de la naturaleza de la crisis, pueden afectar, no solo al país que la sufre, sino al conjunto de la comunidad internacional, como sucedió con la pandemia, o sucede ahora con la guerra ilegal de Irán.
Las crisis internacionales no se eligen, aparecen de modo brutal y agresivo, e inciden sobre los mismos cimientos de nuestra seguridad nuestra economía y nuestra tranquilidad vital. Son circunstancias desgraciadas que un país nunca quiere. Pero, cuando estas crisis estallan, la política sí puede elegir la respuesta.
Frente a la crueldad de la guerra de Irán, un conflicto tan absurdo como ilegal que solo responde a los intereses de Estados Unidos e Israel, el Gobierno de Pedro Sánchez ha elegido una hoja de ruta meridianamente clara: proteger a la mayoría social.
La convalidación del Plan de Respuesta a la Guerra de Irán por parte del Congreso de los Diputados, no es solo un paquete de medidas; es la constatación de una forma de gobernar que no deja a nadie atrás. No es nuevo. A diferencia de otros Gobiernos que dejaban a la ciudadanía al albur de los acontecimientos, el Ejecutivo de Sánchez ha levantado escudos sociales a cada crisis que le ha tocado capear: la pandemia, la inflación por la guerra en Ucrania, la guerra arancelaria de Trump y, ahora, en 2026, por la guerra de Irán.
Porque, siendo sinceros, cada bomba que Estados Unidos, Israel, e Irán arrojan en Oriente Medio, acaba impactando de forma irremediable en nuestras cuentas públicas, los resultados de nuestras empresas y los bolsillos de la ciudadanía.
Y para contrastar que la protección social es una seña de identidad de este Gobierno ante las crisis, es inevitable mirar por el retrovisor. Durante la guerra de Irak, el Gobierno de José María Aznar no hizo nada. Pero nada de nada. Entonces el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, demasiado ocupado facturando mientras vendía el BOE a sus clientes, no aprobó ni una sola rebaja fiscal, ni una ayuda, ni una reforma para amortiguar el golpe en la ciudadanía. Son hechos, no opiniones.
Hoy, la realidad es radicalmente distinta. Frente a la inacción del pasado, este Gobierno de progreso ha levantado el mayor escudo social de la Unión Europea: nada menos que 5.000 millones de euros en ayudas directas y exenciones fiscales. Vuelven a ser hechos, no retórica.
Bajamos el IVA al 10% en la factura de la luz, y reducimos el Impuesto Especial Eléctrico del 5 al 0,5%. En las gasolineras, aprobamos una rebaja fiscal de más de 650 millones de euros y ayudas directas de 20 céntimos por litro para nuestros transportistas, agricultores y pescadores. En el hogar, congelamos el precio de la bombona de butano y prohibimos por ley el corte de suministros a los más vulnerables. Y así hasta 80 medidas que ya están en el BOE, y por tanto en vigor, desde el pasado día 21.
Pero la respuesta no es solo económica; es también moral. España mantiene la misma vara de medir y la misma voz ante todos los conflictos: defendimos la soberanía de Ucrania frente a Putin, denunciamos los bombardeos indiscriminados en Gaza, y volvemos a denunciar hoy el atropello al derecho internacional en Irán. Ello ha convertido a España en una voz referente en el panorama internacional, y a Pedro Sánchez en el primer líder europeo que exige con firmeza el cese de las hostilidades. 24 de los 27 países de la UE han secundado la posición del presidente del Gobierno de España.
España dice no a la guerra, y sí a la legalidad internacional y a la diplomacia. Esa es nuestra doctrina: coherencia frente a la barbarie en todos los casos.
Proteger a la gente es la mejor política y está en el ADN de este Gobierno. Para los más laxos en memoria recordaré que ya lo hicimos con la "solución ibérica" tras la invasión de Ucrania, logrando que España creciera por encima de la media europea y triplicara en creación de empleo a potencias como Estados Unidos el pasado año.
La apuesta por las energías renovables y la transformación verde no era un capricho; es lo que hoy nos hace más resilientes ante los shocks externos.
Lo último que el mundo necesitaba ahora era otra guerra. Pero, frente a líderes trasnochados como Feijoó, cuyas recetas ante esta crisis destilan resignación y recortes, este Gobierno pone encima de la mesa ambición y justicia social.
Como decía, no elegimos las crisis que nos tocan, pero hemos elegido salir de ellas con más protección, con más soberanía y con la dignidad de quien sabe que su prioridad son los casi 48 millones de españoles de este país.
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Patricia Blanquer es portavoz adjunta del Grupo Parlamentario Socialista y diputada por Alicante.
