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¿Y si PP y Vox llegan a 210 escaños? Todo lo que debes saber sobre las posibles reformas de la Constitución

¿Y si PP y Vox llegan a 210 escaños? Todo lo que debes saber sobre las posibles reformas de la Constitución  

La Carta Magna establece mecanismos para su modificación si se domina el 60% del Congreso y del Senado, pero también puede exigirse un referéndum vinculante.

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal
Alberto Núñez Feijóo y Santiago AbascalGetty

El auge de los partidos de derecha en las recientes elecciones de Extremadura y Aragón y los aplastantes sondeos que indican que, en unas próximas generales, PP y Vox lograrán una holgada mayoría absoluta, han hecho que muchos expertos adviertan de los cambios en la Constitución que podrían darse en el caso de que ambas fuerzas superen los 210 diputados de representación en el Congreso. Esto es, que consigan al menos tres quintas partes del total de escaños (350). 

Pero, ¿es verdad que Feijóo y Abascal (o Feijóo al dictado de Abascal) podrían cambiar la Carta Magna a su gusto si alcanzasen esa impresionante cifra de diputados? ¿Qué podrían cambiar y qué no? 

La respuesta está, una vez más, en la propia Constitución. En concreto, en su capítulo X y último dedicado a la reforma constitucional. En el artículo 167 se recoge lo siguiente:

  • Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.
  • De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.

Para llevar a cabo una reforma de la Constitución, PP y Vox deberían sumar tres quintas partes tanto en el Congreso o en el Senado. Y sólo podrían modificar artículos que están fuera del preámbulo (artículos 1-9), fuera de los relativos a la Corona (56-65) y fuera de los considerados derechos fundamentales y de las libertades públicas (15-29). Es decir, no podrían cambiar cuestiones relacionadas con libertades o derechos básicos, al igual que sobre el ejercicio de la Corona.

Pero hay un hándicap más. El punto 3 del artículo 167 recoge también lo siguiente:

  • Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras

Es decir, que bastan 35 diputados (o unos 27 senadores) para que cualquier propuesta de reforma deba ser sometida a un referéndum vinculante. Por tanto, cualquie cambio en la Constitución que quisieran ejercer PP y Vox (o cualquier otro partido en las mismas circunstancias) debería contar con el apoyo de la mayoría de la ciudadanía siempre que así se solicite.

Los tres cambios que ha habido de la Carta Magna

Desde la aprobación y entrada en vigor de la Constitución, en 1978, se han llevado a cabo tres reformas constitucionales, todas ellas por ese procedimiento ordinario. 

La reforma de 1992 modificó el artículo 13.2 para reconocer el derecho de sufragio pasivo a los ciudadanos comunitarios en las elecciones locales (el derecho a poder ser alcaldes o concejales de pueblos y ciudades españolas). El Tratado de Maastricht incorporaba este derecho y para poder ser ratificado por nuestro país era preciso añadir a este artículo las siguientes dos palabras: “y pasivo”.

La reforma de 2011 se produjo en el contexto de la grave crisis financiera europea. Se introdujo en el artículo 135 el principio de estabilidad presupuestaria para garantizar la sostenibilidad financiera de las administraciones públicas y limitar el déficit estructural. La reforma, aprobada con carácter urgente, estableció que la deuda pública no podría superar los límites fijados por la Unión Europea, reforzando el compromiso de España con la disciplina fiscal.

La última reforma de la Constitución tuvo lugar en 2024 para sustituir en el artículo 49 el término “disminuido” por “personas con discapacidad”. El cambio busca actualizar y mejorar la protección de este colectivo, garantizando la igualdad y la inclusión social.

En ninguno de estos casos se solicitó el referéndum para ratificar los cambios acometidos en la Constitución. 

¿Y si se quieren modificar los artículos más "blindados"?

La reforma agravada de la Constitución Española, regulada en el artículo 168, está todavía mucho más blindada que la ordinaria, puesto que precisa del apoyo de dos terceras partes tanto del Congreso como del Senado, la convocatoria de elecciones, una nueva votación con el mismo exigente resultado y un referéndum obligatorio para su ratificación. 

Es lo que ocurriría el día que se necesite hacer un cambio en los artículos del título II referido a la Corona para que no haya prioridad del varón sobre la mujer en lo relativo a la sucesión, como ahora sí ocurre. También afectaría a esos artículos del título preliminar y los denominados derechos y deberes fundamentales que se recogen en el Título I, Capítulo segundo, Sección primera.  Para lograr esos dos tercios en el Congreso harían falta, al menos, 233 diputados en la Cámara Baja. 

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Soy jefe de Hard News en El HuffPost España. Coordino la cobertura de actualidad política con la misión de explicar lo que pasa en España y en el mundo de una manera directa, clara y comprometida para una audiencia exigente y crítica como la nuestra. Puedes contactar conmigo a través de un correo a javier.escartin@huffpost.es

 

Sobre qué temas escribo

Me dedico a informar sobre la actualidad política en España, poniendo el foco en las decisiones del Gobierno, los movimientos de la oposición y el funcionamiento tanto del Congreso de los Diputados como de los partidos políticos. Creo que la política no es algo lejano, sino que influye directamente en la vida de cada persona: desde la aprobación de una ley de vivienda hasta una reforma laboral. Por eso trato de contar la vorágine política de una manera clara y accesible, sin perder la profundidad que exige cada asunto. Me interesa especialmente abordar temas que despiertan inquietud ciudadana, como la corrupción, la vivienda o la transparencia de las instituciones, y hacerlo siempre con una mirada crítica y social. Entiendo el periodismo político no como una mera narración de lo que ocurre, sino como un ejercicio de contexto y responsabilidad que ayude a la gente a entender por qué esas decisiones afectan a su día a día. Y como todo el mundo tiene su lado freak también me gusta mucho el Festival de Eurovisión, que llevo cubriendo para diferentes medios desde el año 2009. Quizá, algún día, pueda contar la victoria de España en el certamen...

 

Mi trayectoria

Nací en Zaragoza, pero en 2005 me mudé a Madrid para estudiar periodismo en la Universidad Carlos III. Antes de El HuffPost, trabajé nueve años en ABC, cuatro en COPE y un año en Mediaset. Previamente, de una manera más aficionada, escribí sobre cine y la temporada de premios en Hollywood e hice una serie documental sobre el Camino de Santiago que se llamó "Diario de un peregrino".

 


 

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