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20/08/2015 07:16 CEST | Actualizado 19/08/2016 11:12 CEST

Los 37 momentos que te recuerdan que eres una madre

Después de siete meses, mi rechazo hacia la sangre y el vómito ha desaparecido, y mi decisión de si debo cambiarme de ropa ya no se basa en si tengo caca, pis o vómito sobre mí, sino en la cantidad que tengo.

Ser padre te cambia física, mental y emocionalmente. Las prioridades cambian, las emociones se intensifican, los matrimonios evolucionan.

Y la tolerancia hacia las funciones corporales incrementa diez veces.

Después de siete meses, mi rechazo hacia la sangre y el vómito ha desaparecido, y mi decisión de si debo cambiarme de ropa ya no se basa en si tengo caca, pis o vómito sobre mí, sino en la cantidad que tengo. Así son las cosas.

Da igual si es cogiendo el vómito con la mano antes de que le caiga a alguien en la cara o porque reconoces el calorcito que produce cuando cae por tu barriga... Lo cierto es que son momentos que me hacen pensar: "Definitivamente, eres una madre".

Le he preguntado a otros padres cuándo han tenido esta misma revelación. Sus respuestas me han divertido, horrorizado y asustado al mismo tiempo.

Otra advertencia de spoiler: ser padre o madre incluye grandes cantidades de caca. ¿Lo entendéis?

Sabes que eres una madre cuando...

  1. Prefieres quedarte en casa un sábado por la noche que despertar con resaca a las seis de la mañana para amamantar a tu bebé.
  2. Celebras los movimientos intestinales con un "baile de la caca".
  3. No te importa tocarte las tetas en público para saber cuánta leche tienen.
  4. Te dan ganas de matar a la persona que creó el dicho "dormir como un bebé". Deberían cambiarlo por: "Durmiendo como mi perro labrador de treinta y seis kilos en su cama camita".
  5. Accidentalmente le dices a tus compañeros de trabajo que estarás lista para ir a comer después de ir al baño.
  6. Instauras la regla de "no funciones corporales" en la mesa.
  7. Te encuentras a ti mismo solo en la cocina durante la noche cantando suavemente Old MacDonald mientras lavas los platos.
  8. Te encuentras a ti mismo cantando: "Oh, dios... es solo vómito".
  9. Tu esposo te pregunta si quieres echarte un "polvete" y escuchas "mollete". Luego te das cuenta y te decepcionas porque preferirías un mollete.
  10. Aprendes a bañarte con personas mirándote.
  11. Extrañas a tu bebé varias veces al día y no puedes pensar en nada más.
  12. Al salir de casa y revisar tus bolsillos, encuentras chupetes.
  13. Las diez de la noche es muy tarde para ver una película.
  14. Utilizas el baño con un niño en tu regazo.
  15. Sabes el dolor que se siente al pisar un Lego.
  16. Tú y tu pareja ponen un hucha donde depositan una moneda cada vez que alguien en la casa dice ESA mala palabra, con el único fin de que tu hijo no se la repita a su profesor... de nuevo.
  17. Lo más preciado que tienes en tu casa es el secador de pelo. No porque te importe cómo luce tu cabello, sino porque es lo único que logra hacer que tu bebé deje de llorar y se quede dormido.
  18. Vas al baño con la puerta abierta.
  19. Cantas muchas de las canciones de Frozen. Incluso estando sola en el coche.
  20. Tener caca en tu mano, o en cualquier otro lugar, no te horroriza.
  21. Sabes exactamente cómo "sacar" una trozo de caca dura de tu hijo.
  22. Te da igual dejar el carrito de la compra a la mitad del pasillo del supermercado con tal de sacar a tu hijo chillón de la tienda y de la mirada de todos.
  23. Te encuentras a ti misma meciéndote y balanceándote sin importar dónde te encuentres. Incluso si no tienes a tu bebé en brazos.
  24. Cuando te cambias y te quitas la ropa interior, cae comida..., y no es de nada que tú hayas comido.
  25. Encuentras mocos en tus cortinas.
  26. Aprendes a sobornar a tu hijo con tareas diarias: "Si no te quieres lavar los dientes, entonces te toca recoger la habitación entera".
  27. Te quedas viendo programas para niños a pesar de que tus hijos ya están en la cama.
  28. Ir a trabajar los lunes es como salir de vacaciones.
  29. Compras ropa para ti pensando en qué tan fácil puedes lavarla si te vomitan encima.
  30. Cuando escuchas a un bebé llorando en la tienda, inmediatamente corres hacia tu carrito de compras.
  31. Te escondes para comer un bocadillo porque no quieres compartirlo.
  32. Ti visita al ginecólogo es tu idea de "tiempo de chicas".
  33. Creas canciones... sobre todo.
  34. Irte a dormir a las siete de la mañana te parece normal.
  35. Finges utilizar el baño para poder jugar con tu móvil al menos unos minutos sin que te molesten.
  36. Sabes dónde están todos los Starbucks de la ciudad porque te la recorres todos los días para conseguir dormir al niño en el coche.
  37. Eres capaz de dormir en cualquier posición.

Agrega los momentos en los que te diste cuenta que la paternidad te atrapaba.

Una versión de este texto (http://www.ravesandrevelations.com/2015/07/37-times-you-know-youre-parent.html) fue publicada originalmente en Raves & Revelations.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Melissa Cosmópolis