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11/05/2018 07:41 CEST | Actualizado 11/05/2018 11:39 CEST

Ruta 66, la leyenda que no para de crecer

Getty Images/iStockphoto

Corría el año 1926 cuando la Red de Carreteras Federales de Estados Unidos conectó las ciudades de Chicago y Los Ángeles mediante la carretera U.S. 66, de 3939 kilómetros, atravesando ocho estados.

Pronto se convirtió en una importarte vía de tránsito. A consecuencia de las terribles sequías que asolaron las granjas de la costa este en los años 30, miles de emigrantes usaron esta ruta para llegar hasta las fértiles tierras de la costa oeste. Esta nueva conquista del oeste por parte de mas de medio millón de emigrantes trajo gran prosperidad a los territorios que atravesaba la Ruta 66.

A mediados de los años 50 empieza a trazarse la nueva red de Autopistas Interestatales de Estados Unidos, iniciándose el declive de las viejas carreteras federales. El 27 de junio de 1985 las autoridades americanas retiran la histórica U.S. 66 de la red de carreteras. Ese día nació una leyenda.

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La leyenda de la Ruta 66

En el año 1939 el escritor John Steinbeck publicó la novela Las uvas de la ira, ambientada en la emigración de los años 30 hacia el oeste, y por la cual recibió al año siguiente el premio Pulitzer. Esa novela fue, posiblemente, la primera referencia cultural a esta ruta de la que tanto se ha nutrido el cine, la televisión, la música y cualquier tipo de expresión artística.

Si a esta ingente cantidad de referencias culturales vinculadas a la Ruta 66 añadimos la capacidad de Estados Unidos para convertir cualquier producto, por bizarro o absurdo que sea, en un objeto de culto y deseo, no sorprende que realizar la mítica travesía entre Chicago y Los Ángeles esté en la mente de tanta gente.

Los casi cuatro mil kilómetros de trayecto son un museo de iconos americanos. La mayoría de las paradas obligatorias son gasolineras como Magnolia Service Station o 4 Women on the Route que sirvió de inspiración a Pixar en la película Cars.

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Imprescindibles son los moteles de carretera como el Blue Swallow o el Wigwam Motel, alojamientos en los que, si por falta de disponibilidad no puedes pernoctar, al menos has de parar a tomar una foto. Si de comer se trata, las paradas obligatorias son los restaurantes de suelo ajedrezado y gramola donde probar (obviamente) una hamburguesa. Cuando pases por el estado de Texas querrás parar en The Big Texas Steak Ranch e intentar comer en menos de 60 minutos el chuletón de 2 kilos especialidad de la casa si quieres que la cena te salga gratis. Welcome to America!

Estas gasolineras, moteles y restaurantes de carretera son la esencia de la ruta donde abundan pequeños museos que guardan reliquias y muchísima iconografía de la gloriosa travesía. Posiblemente la instalación Cadillac Ranch sea la imagen mas fotografiada. Los diez Cadillacs semi-enterrados en fila india, captan la esencia artística de lo que es y representa la Ruta 66.

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Hay ciertos desvíos que valen la pena tomar. El mas habitual es el de Las Vegas, pero si hay un patrimonio en Estados Unidos del que pueden presumir ante Europa son sus parques nacionales. Antes de dejar Arizona vale la pena tomar el desvío en la salida 211 y dedicar al menos una jornada en el Gran Cañón del Colorado. También es recomendable desviarte un poco antes de la llegada a Los Ángeles y visitar el Parque Nacional de Yosemite en California.

A la hora de plantearte este viaje has de tener en cuenta que ante todo es un road trip. Vas a pasar buena parte del día conduciendo, muchas veces por carreteras de árido desierto que se pierden en el infinito. Calcula dos semanas para completar toda la ruta y un presupuesto de unos 2500€ con vuelos desde España incluidos. Viajas a un país caro para realizar una actividad muy popular que implica alquilar un coche, comprar gasolina, comer en restaurantes y dormir en moteles. No serán unas vacaciones baratas.

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Las otras Rutas 66

Para mucha gente la Ruta 66 se ha convertido en una especie de Disneylandia que está perdiendo la esencia de sus orígenes. Cada vez mas turistas la realizan y los precios suben por la demanda. Es por ello que muchos aventureros optan por otros recorridos menos concurridos y mas auténticos.

Ruta 61.- Se ha convertido en la gran alternativa a la 66. Comienza en Minnesota y llega a Nueva Orleans después de recorrer 2300 kilómetros siguiendo la vereda del río Misisipi.

Pacific Coast Highway.- La gran travesía por la costa oeste americana. Arranca en San Diego en la frontera con México y 2500 kilómetros después llega hasta Seattle bordeando la costa pacífica atravesando los estados de California, Oregon y Washington.

Alcan Highway.- Si la ruta del pacífico se te hace corta, puedes continuar subiendo desde Seattle hasta Dawson Creek en Canadá y allí alquilar una auto-caravana para recorrer los 2350 kilómetros que hay hasta Fairbanks en el corazón de Alaska.

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