Nueva fase en la relación PP-Vox tras el pacto de Extremadura
Guardiola respira tras meses muy duros en los que su equipo llegó a no ver salida. Las cesiones en migración en Extremadura, avaladas por Génova, descolocan a parte del PP

Cuatro meses. Un calvario político desde que el PP ganó con claridad las elecciones en Extremadura hasta que pudo anunciar el pacto de gobierno con Vox a última hora del jueves. Ya con todo hecho, Génova quiso esperar un poco más “porque era el día” de Francina Armengol, después del último informe de la UCO. Pero María Guardiola no quiso arriesgarse tras tener el “sí” definitivo de sus interlocutores. “Ha sido duro, pero ahora tenemos cuatro años”, resumen en su equipo. Es la hora de la verdad, una nueva fase las relaciones entre ambas formaciones.
Hasta lograr esa fumata blanca que, de facto, desbloquea los acuerdos pendientes en Aragón y Castilla y León, Guardiola ha vivido una auténtica odisea. Y sí, hubo momentos en los que creyó que no había margen de maniobra y temió por una repetición electoral.
Durante semanas, la líder popular llamaba o escribía a Vox sin obtener respuesta. Pedía reuniones y nadie le hacía caso. “Que sufra”, sugerían en el partido ultra, mientras recordaban las palabras de Santiago Abascal sugiriendo a Alberto Núñez Feijóo que cambiara de candidata si quería gobernar. “Llegó a parecer que no había solución”, constataban en el PP. Que no había salida.
Los movimientos “extraños”

Los nervios arreciaron en el PP de Extremadura, y también en Génova. Y llegó la irrupción de la dirección nacional en las negociaciones. Ya era también Miguel Tellado, el hombre fuerte de Feijóo, el que se la jugaba. Entonces, en la estructura regional empezaron a ver fantasmas, movimientos “extraños” contra la presidenta autonómica. “Si la tienen que dejar caer lo harán”, se preocupaban. “Discreción”, se imponían. Y se retomaron los contactos.
Las elecciones en Castilla y León supusieron un punto de inflexión, según fuentes conocedoras de los contactos. Vox fue consciente de que “bloquear tiene consecuencias”. Y el PP empezó a ver la luz a final del túnel. “Tienen el control de la fecha, de cuando lo anunciamos, pero habrá pacto”, destacaban los populares hace ya bastantes días. Además, Abascal asumió que tenían que volver entrar en los gobiernos, pese a su resistencia inicial, y se empezó a concretar el organigrama, aunque se desmintiera públicamente.
Lío por las cesiones en migración
El siguiente acuerdo será el de Aragón, y será muy parecido al rubricado en Extremadura. “El marco general será el mismo”, explican las fuentes consultadas por El HuffPost. “Será mejor que el extremeño”, sugieren en el entorno de Jorge Azcón. Como Guardiola, él está teniendo autonomía en el esquema de su gabinete o sobre las cuestiones específicas del territorio. Pero Génova ha estado muy atento a los pasos pactos en materia de migración, por ejemplo.
En concreto, Vox logra que los populares en Extremadura se comprometan a reformar la ley de extranjería para acabar con la prohibición de discriminar a los migrantes, en el marco de lo que ellos denominan “la batalla cultural”. Un extremo que no ha gustado a todos en el PP, como dio a entender Isabel Díaz Ayuso desde Bruselas. “No se puede aplicar”, corroboró otro líder autonómico. Si bien, en Génova zanjaron: “Cuenta con nuestro aval”.
Por su parte, Guardiola se cuidó de no atravesar determinadas líneas rojas en materia de feminismo para que no hubiera nada por escrito que afecte a su credibilidad en este sentido. “Los derechos de las mujeres, la igualdad y la libertad de las personas LGTB están protegidos”, se reivindicaron. “Y eso es lo importante, saber llegar sin perder la esencial y lo que cada cual defiende”.
“Toca resetear”

Sea como fuere, ambas partes saben que se la juegan. “Toca resetear”, conceden en el equipo de Guardiola, aún con la adrenalina en el cuerpo. Porque, en esencia, el PP y Vox tienen que demostrar que pueden entenderse y gobernar, con las elecciones generales en el horizonte. De hecho, no son pocos los dirigentes que, en privado, confiesan que Feijóo no podrá cumplir su compromiso de gobernar en solitario. “Lamentablemente no dependerá de nosotros”.
Antes, llegarán las elecciones en Andalucía, el próximo 17 de mayo. Y Juanma Moreno no se esconde. Su objetivo es no tener que enfrentarse a lo que ha vivido Guardiola. “Es lo que queremos evitar”, verbalizó públicamente el viernes. “Aspiramos a ser libres”.
Para conseguirlo, ha pedido “manos libres” a Feijóo, tal y como avanzó El HuffPost. Y de ahí que se esté desmarcando claramente de la línea de Génova en materia migratoria, rechazando dar la batalla judicial por la regularización masiva aprobada por el Consejo de Ministros. “Podemos lograrlo pero tenemos dos problemas. Uno, la intoxicación de los temas nacionales. Y dos, la sensación de nuestra gente de que está hecho. La campaña se nos puede hacer larga pero, de momento, nos dan los números”, aseguran en su entorno.
