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11/05/2014 09:58 CEST | Actualizado 10/07/2014 11:12 CEST

Todo por un tulipán... hasta que la burbuja estalló

En 1610 el puerto de Ámsterdam se trasformó en el centro del mundo. Un día llegó una flor desconocida en Europa: el tulipán. La alta sociedad lo convirtió en signo de distinción. Todos querían tener un ejemplar. Una casa por un tulipán, 15 años de sueldo por 10 tulipanes.

GTRESONLINE

Pocas veces nos damos cuenta que los actos que cometemos hoy serán historia mañana. La primera década del siglo XXI, llamada a acercar el futuro a la humanidad, será recordada por una crisis económica capaz de expandirse a nivel mundial, contagiando incluso a países invulnerables a cualquier tipo de tensión financiera.

La burbuja inmobiliaria española puso en contacto a la población con nuevas palabras hasta entonces inutilizadas por la mayoría de nosotros: mercado de valores, prima de riesgo, Agencia de calificación de deuda... Todo parecía nuevo, una cadena de errores sin precedentes. Ese era el pretexto perfecto.

Todos relacionamos los tulipanes, flores de primavera por excelencia con Holanda y sus bellos campos de multicolores. Es difícil pensar que una simple flor tenga tanto que ver con lo sucedido en los últimos años.

En plena vorágine del colonialismo, el Gobierno de Holanda creó la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, con el objetivo de canalizar toda la riqueza extraída de esas tierras. Se fundó de esta forma la primera multinacional del mundo.

La Compañía Holandesa de las Indias Orientales marcó un antes y un después en la historia. Fue la primera empresa que publicó sus ganancias y gracias a ella se creó el primer mercado de valores; el histórico Beurs van bervage.

En el año 1610 el puerto de Ámsterdam se trasformó en el centro del mundo. Cada día llegaban exóticas mercancías procedentes de cualquier rincón del planeta. Un día cualquiera llegó procedente de Constantinopla una flor desconocida en Europa: el tulipán.

La alta sociedad lo convirtió en signo de distinción. Todos querían tener un ejemplar en sus jardines, porque eso les otorgaba prestigio. La fama fue creciendo por toda Europa. 20 años después de su llegada a Ámsterdam, el tulipán era el objeto más preciado del mundo.

Una casa por un tulipán, 15 años de sueldo por 10 tulipanes, 90.000 florines de la época (al cambio hoy serían 10 millones de euros) por 99 tulipanes. A todos nos enloquecería escuchar estas cifras, pero no si hubiéramos vivido en el siglo XVII.

Fue tal el negocio que la gente compraba incluso antes de que la producción del tulipán empezara, lo que hoy en día conocemos como mercado de futuros. La publicidad también le debe su importancia al negocio de los tulipanes: los primeros catálogos de venta se crearon para vender tulipanes holandeses por toda Europa.

No se sabe a ciencia cierta cómo fue, pero un día, sin ningún motivo aparente, los inversores empezaron a desconfiar sobre el valor del tulipán. En menos de 24 horas el precio había disminuido drásticamente, la gente empezó a vender toda sus reservas, el mercado quedó colapsado y empezó la crisis. ¿Les suena de algo esta historia?

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