Belén, de financiera en una multinacional tecnológica a montar un taller de alfarería: "Al estar dos horas concentrada es una desconexión casi meditativa"
Confiesa que es una labor muy gratificante.

Entrados en una determinada edad, muchos son los que buscan dar un giro radical a su vida laboral y emprender en nuevos escenarios que les reportan más a nivel personal y profesional. El informe de la movilidad sectorial y ocupacional de los trabajadores en España en 2024, elaborado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social del Gobierno de España ha detectado algunos patrones.
El Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) pone de manifiesto, de acuerdo al citado informe, que la población masculina presenta una tasa de movilidad superior a la femenina, si bien, por nivel formativo, los índices más elevados tienen lugar entre las personas con Bachillerato o niveles educativos posteriores.
Belén Pérez es uno de los ejemplos de este cambio de profesión. Tal y como relata en una entrevista en el medio La Verdad, esta murciana, como muchos otros, se fue a Madrid a estudiar una carrera y, tras finalizarla, empezó a trabajar en el departamento financiero de una multinacional tecnológica.
No obstante, la pandemia marcó un antes y un después. Comenzó a dar clases de cerámica y vio en lo que, en un principio, era un hobby una buena salida profesional: "Cuando me di cuenta de que quería dedicarme a ello, dejé el trabajo y fui a estudiar alfarería a la Escuela Oficial de Cerámica de Madrid".
De vuelta a Murcia para desarrollar su talento
Tras la formación, María hizo las maletas de nuevo a su Murcia y su sueño se hizo realidad el pasado 15 de septiembre de 2025, cuando abrió el taller de cerámica Tilde, una apuesta personal por este trabajo creativo que tantas satisfacciones le ha dado. En él imparte clases semanales y talleres periódicamente.
"Las clases son un día a la semana y duran dos horas. Al estar dos horas concentrada, trabajando con las manos, desconectas de todo. Es una desconexión casi meditativa", subraya, tal y como recoge el mencionado diario.
En cuanto a su alumnado, la mayoría son mujeres, pero "vienen más hombres de los que puedas imaginar", reconoce Pérez, quien añade que son de diversas edades. Su labor consiste en guiarles en la técnica de modelado manual -pellizco, planchas y churros- que más se ajuste a lo que quieren lograr: "Hay gente que crea azulejos, lámparas para la pared, bebederos y comederos para las mascotas, además de muchos regalos, de todo...", subraya.
El proceso, que requiere de largos tiempos de horneado, es largo pero a la par muy gratificante. Pérez ve con orgullo la cara de sus alumnos/as luciendo las piezas que han elaborado.