China reduce un viaje de siete horas a 90 minutos en tan solo 9 horas de trabajo: movilizaron a más de 1.000 trabajadores
Se desplegaron siete trenes de trabajo y 23 excavadoras, coordinados como si fueran una cadena de montaje.
China sigue sorprendiendo al mundo una y otra vez, día a día, en este caso con las infraestructuras y la alta velocidad. Reducir un trayecto de siete horas en apenas 90 minutos en una sola noche. Eso es lo que logró China en 2018 al conectar la nueva línea de alta velocidad Nanlong con las redes ferroviarias existentes en el sureste del país.
La operación, ejecutada en apenas nueve horas y con más de 1.500 trabajadores sobre el terreno, transformó la movilidad en torno a la ciudad de Longyan, en la provincia de Fujian.
Lo que en otros países habría requerido semanas de cortes y trabajos progresivos, allí se concentró entre las 18:30 de la tarde y las 3:00 de la madrugada. Bajo focos y con una planificación milimétrica, los equipos realizaron una compleja conexión estructural entre la nueva línea de Nanlong y los tramos Ganlonga y Zhanglong.
Una operación ferroviaria a contrarreloj
No se trataba de una simple obra de mantenimiento. El objetivo era integrar una nueva infraestructura en un nodo ferroviario estratégico. Para ello se desplegaron siete trenes de trabajo y 23 excavadoras, coordinados como si fueran una cadena de montaje.
El resultado fue inmediato: gracias a la modernización de las vías y la mejora en los intercambios entre líneas, ciertos trayectos regionales que antes requerían siete horas pasaron a cubrirse en una hora y media. Los trenes que operan actualmente en estas líneas alcanzan velocidades de hasta 200 km/h.
Logyan se convirtió así en el punto de conexión de tres grandes corredores ferroviarios de sureste chino, reforzando el papel de Fujian como eje logístico y de transporte.
Meses de preparación para una noche decisiva
La ejecución en nueve horas fue la culminación visible de un trabajo previo mucho más largo. Durante meses, ingenieros técnicos planificaron cada fase: estudios de suelo, cronogramas de vertido de hormigón en cimentaciones, instalación de señalización y simulaciones logísticas.
Según medios especializados, cada movimiento fue ensayado con antelación para evitar errores durante la ventana nocturna disponible. La operación exigía precisión absoluta: cualquier retraso podía afectar a la red en funcionamiento.
Este tipo de intervenciones concentradas no es nuevo en China, donde la expansión de la red de alta velocidad ha sido una prioridad estratégica durante la última década. El país cuenta con la mayor red de trenes de alta velocidad del mundo, con decenas de miles de kilómetros en servicio.
Velocidad récord… y debate abierto
La rapidez en la ejecución de grandes proyectos se ha convertido en una seña de identidad del país. Recientemente, China inauguró también el puente más alto del mundo, una estructura de unos tres kilómetros de longitud situada a más de 600 metros sobre el nivel del suelo, convertida ya en atracción turística.
Sin embargo, esos logros tecnológicos no están exentos de críticas. Diversas organizaciones han señalado en los últimos años que los ritmos acelerados pueden implicar condiciones de trabajo exigentes para los operarios. También existe debate sobre el impacto ambiental de infraestructuras de gran escala construidas a ritmo industrial.
Aun así, desde el punto de vista de la movilidad, el efecto es evidente: la reducción drástica de tiempos de viaje dinamiza la economía regional, mejora la conectividad y refuerza la integración territorial.
Un modelo difícil de replicar
Concentrar en nueve horas una intervención que cambia por completo la eficiencia de una red ferroviaria exige recursos humanos masivos, una jerarquía de mando clara y una planificación centralizada. No todos los sistemas ferroviarios pueden asumir este modelo.
Lo que ocurrió en Longyan demuestra hasta qué punto la infraestructura puede transformarse cuando se movilizan más de mil trabajadores y maquinaria pesada en una sola operación nocturna. El resultado no fue solo una conexión técnica, sino un salto en la forma de desplazarse en el sureste de China.