Samanta, agricultora: "Algunos vamos como locos, todos producimos, pero si podemos sacarle el 100% de su rendimiento"
Esta tiktoker explica por qué conocer el agua y la salinidad del suelo es clave para lograr el máximo rendimiento sin dañar el cultivo.

Ya son historia y nadie cree en esos agoreros que vaticinaban un colapso alimentario a medida que la población creciera. Muy al contrario, con la tecnología y la mejora de eficiencia, no solo no hay problemas, sino que, por mucho que aumenta la población mundial, hay más alimentos e incluso excedentes. Otra cuestión es el reparto.
"Conocer el agua, conocer el suelo, nos da mucha información para saber qué necesita la planta". Samanta, agricultora y divulgadora en redes, resume así en su canal de TikTok Agrosamanta, una idea que cada vez gana más peso en el campo español: producir más no es la clave, sino producir mejor.
"Conocer el porqué de las cosas, eso es fundamental", añade. Con Dynamizer Salinity o desplazador de sales, se consigue bajar sales hasta la CE adecuada para el cultivo, uno de los avances tecnológicos al servicio de la agricultura.
Su mensaje conecta con una realidad técnica que los agricultores conocen bien. La rentabilidad ya no depende solo de sembrar y regar. Depende de medir, interpretar datos y ajustar cada decisión.
El suelo no es solo tierra: es química, agua y sales
Uno de los factores que más condiciona el rendimiento es la salinidad del suelo, medida a través de la conductividad eléctrica (CE). Cuando la concentración de sales es elevada, la planta tiene más dificultad para absorber agua y nutrientes. El resultado: estrés hídrico, menor crecimiento y caída de producción.
En zonas agrícolas con riegos intensivos o aguas con alta carga mineral, este problema es frecuente. Según datos de la FAO, más del 20% de las tierras irrigadas del mundo presentan algún grado de salinización, lo que afecta directamente a la productividad.
Samanta menciona el uso de desplazadores de sales como Dynamizer Salinity, productos diseñados para reducir la salinidad y ajustar la CE a niveles óptimos para cada cultivo. El objetivo no es "forzar" la planta, sino crear un entorno equilibrado donde pueda expresar todo su potencial productivo.
Agricultura de precisión: medir para decidir
La frase "todos producimos, pero si podemos sacar el 100% del rendimiento…" resume la lógica de la agricultura de precisión. No se trata de aumentar insumos sin control, sino de optimizar recursos:
- Ajustar riegos según humedad real del suelo.
- Corregir la salinidad antes de que afecte al cultivo.
- Aplicar fertilizantes en dosis exactas.
- Analizar agua y suelo de forma periódica.
En España, donde el agua es un recurso estratégico y limitado, este enfoque es especialmente relevante. El Ministerio de Agricultura lleva años impulsando la digitalización del campo para mejorar eficiencia y sostenibilidad.
Más producción, pero con equilibrio
La reflexión de Samanta también apunta a una tensión habitual en el sector: la presión por producir frente a la necesidad de conservar suelo y agua.
"Algunos vamos como locos", reconoce. Esa carrera por aumentar rendimientos puede derivar en sobreexplotación si no se apoya en conocimiento técnico. Por eso insiste en entender el “porqué” de cada intervención.
La mejora del rendimiento no pasa necesariamente por más hectáreas o más fertilizante, sino por conocer las variables invisibles que influyen en el cultivo. La salinidad es una de ellas.
El reto: sostenibilidad y rentabilidad
El desafío del agricultor moderno es doble: mantener la rentabilidad en un mercado global y adaptarse a exigencias ambientales cada vez mayores. Ajustar la conductividad eléctrica del suelo, monitorizar nutrientes y optimizar riegos no es solo una cuestión técnica, sino económica.
Porque cuando la planta trabaja en condiciones óptimas, la diferencia se nota en kilos por hectárea y en calidad de producto.
