Fue admitido en Harvard a los 11 años, pero acabó ocultando su identidad para sobrevivir: el niño prodigio que prometía superar a Einstein
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Fue admitido en Harvard a los 11 años, pero acabó ocultando su identidad para sobrevivir: el niño prodigio que prometía superar a Einstein

Aprendió latín a los tres años y con dieciséis ya se había graduado de la universidad.

Niño levantando la mano en claseGetty Images

Mientras otros niños aprendían a leer, William James Sidis ya resolvía problemas matemáticos que desconcertaban a adultos y acumulaba idiomas como quien colecciona cromos. Durante años fue presentado como la mente destinada a cambiar la ciencia y superar incluso a Einstein. Pero detrás del apodo del “niño más inteligente del mundo” había un joven agotado por la presión, la fama y unas expectativas imposibles de mantener.

Nacido en Nueva York en 1898, hijo de inmigrantes judíos del antiguo Imperio ruso, William creció en un entorno donde el aprendizaje era casi una obsesión. Su padre, Boris Sidis, era psicólogo, y su madre, Sarah, tenía formación médica. Por lo que la familia apostó por una educación acelerada y exigente que convirtió al niño en una rareza pública antes incluso de llegar a la adolescencia.

William aprendió latín a los tres años y, durante la infancia, sumó ruso, francés, alemán, hebreo, armenio y turco a su lista de idiomas. Según recoge Infobae, con apenas 11 años logró entrar como estudiante regular en Harvard. La universidad lo registró después como el alumno más joven en ingresar al centro; cuatro años más tarde, en 1914, se graduó con 16. Actualmente, Harvard todavía conserva en sus archivos esa trayectoria excepcional.

Lo académico y lo social: dos ámbitos opuestos

La prensa estadounidense lo convirtió rápidamente en una celebridad académica, siguiendo cada uno de sus pasos y alimentando la imagen de “niño prodigio”. Pero mientras el mundo lo observaba fascinado, él empezaba a sentirse atrapado dentro de un personaje que nunca quiso ser. William no solo tuvo que convivir con una expectativa imposible, sino con una exposición mediática constante que invadió su vida personal.

Su paso por Harvard también dejó al descubierto un aspecto más social. Pese a destacar con resultados académicos extraordinarios, William nunca logró encajar del todo en la vida universitaria. La enorme diferencia de edad con el resto de estudiantes y su carácter reservado lo alejaron de las relaciones sociales habituales del campus, convirtiendo aquellos años en una etapa marcada por el aislamiento.

Al poco después, el joven continuó su formación alejado del foco mediático. En 1925 publicó ‘The Animate and the Inanimate’, su libro más relevante, donde abordó el origen de la vida, la cosmología y la reversibilidad de la entropía. A pesar de ser una obra ambiciosa y adelantada a su tiempo por tratar temas como los agujeros negros o la segunda ley termodinámica, lo cierto es que pasó casi desapercibida en su momento.

En 1937, The New Yorker publicó un artículo sobre su vida privada y William demandó a la revista por invasión de la intimidad. Perdió el caso, pero el pleito quedó como una referencia clave en la historia del derecho a la privacidad en Estados Unidos. Finalmente, murió en 1944, con 46 años, lejos de la fama que tanto había marcado su infancia. Así terminó la historia del niño prodigio que deslumbró al mundo y que, a su vez, fue su propia perdición.

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Soy redactora en El HuffPost España, especializada en publicar artículos y reportajes de interés social: un periodismo cercano que explica y conecta.

 

Sobre qué temas escribo

Me centro en temas sociales y redacto artículos que ponen el foco en la vida cotidiana, los viajes, el consumo y las historias que conectan con la gente. A través de testimonios y observación trato de convertir experiencias personales en relatos que expliquen realidades más amplias y lleguen al lector. Por ejemplo, el reportaje con el que se dio a conocer la iniciativa de Javier Cascón: “Tiene 26 años, tres casas en Madrid que da a los sintecho y es de valorar la forma con la que ha conseguido el dinero”; un joven que ha convertido su vida en un ejemplo a seguir.

 

En general, escribo sobre vivencias personales y lugares que suelen pasar desapercibidos, por lo que siempre encontrarás sitios de interés con los que deleitarte en mis artículos.

 

Mi trayectoria

Nací en Madrid en 2001, estudié un doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos y me estrené como becaria en el Diario AS, donde me recibieron con los brazos abiertos y aprendí muchísimo. Desde el verano de 2024 formo parte del equipo de El HuffPost España, donde sigo creciendo profesionalmente y disfruto contando a diario historias que le importan a la gente. Entre mis mayores intereses que me llevaron al mundo del periodismo destacan los temas culturales, sociales y deportivos, pero me encanta aprender sobre otras áreas. En lo personal, soy una gran apasionada de contar historias y trasladar la información a todas las pantallas y los hogares, pero también del cine y de la postproducción audiovisual.

 


 

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