Marina, obligada a cerrar las ventanas de casa por los sistemas de refrigeración de una tienda en el mismo edificio: "En la habitación de mi hijo hace 45 grados"
"Cuando me despierto, lo único que quiero es escapar de casa", asegura.
Mientras dentro de algunos establecimientos el aire acondicionado se convierte en el mejor aliado para crear ese ambiente fresco y agradable que invita a quedarse, fuera de sus paredes la historia puede ser muy distinta. Lo que para unos significa escapar del calor durante unas horas, para otros puede traducirse en ruido, aire caliente y ventanas cerradas en pleno verano. Esto es lo que están viviendo varios vecinos de Roma por los sistemas de refrigeración de una tienda situada en su mismo edificio.
Entre los vecinos afectados se encuentra Marina Bizzotto, que asegura que el problema ha llegado a hacer prácticamente insoportable el día a día en su vivienda. Los dos grandes ventiladores instalados en el patio interior de un establecimiento de Coin, en Piazzale Appio, funcionan durante horas y, además del ruido constante, expulsan aire caliente hacia los pisos. Desde mediados de junio, los vecinos aseguran que apenas pueden abrir las ventanas de sus viviendas.
El problema afecta a 77 familias de Via Magna Grecia, Via Sannio y Via Corfinio, cuyos pisos dan al patio donde se encuentran los equipos. Los ventiladores funcionan aproximadamente entre las 7:00 y las 20:00 horas, más de 12 horas sin ningún tipo de descanso. "En la habitación de mi hijo hace 45 grados", denuncia Marina en declaraciones recogidas por La Repubblica, que asegura que el calor procedente de los ventiladores convierte la vivienda en un "horno".
Colocados de forma temporal
La situación ha llegado hasta los Carabinieri, la Policía Local y el Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Roma. Los vecinos han presentado una denuncia en la que alertan también de las condiciones en las que están instalados los aparatos, situados "a pocos metros de las ventanas de los apartamentos con vista al patio interior", y dentro de una estructura "tipo pozo" que dificulta la dispersión del aire caliente.
Ahora los residentes esperan una medición de los niveles de ruido por parte de ARPA Lazio, la agencia regional encargada de la protección ambiental. Si las mediciones determinan que se superan los límites permitidos, las autoridades podrían exigir la retirada de los equipos y adoptar otras medidas administrativas. Por su lado, Coin sostiene que los dos equipos fueron colocados de manera temporal y asegura que está trabajando con sus técnicos y las autoridades para trasladarlos al interior y reducir las molestias acústicas a los vecinos.
Para Marina, sin embargo, la solución no puede esperar mucho más. "Un asesor inmobiliario vino hace poco a ver la situación y me dijo que nadie compraría una casa en estas condiciones", explica. "Cuando me despierto por la mañana, lo único que quiero es escapar de casa", añade. Con el verano en pleno apogeo y las temperaturas disparándose, los vecinos temen que la situación termine prolongándose durante toda la temporada de calor.