María Dueñas, muy crítica con el sector del libro en España: "Se creen que la gente es tonta y quiere cosas fáciles"
La autora de El tiempo entre costuras reivindica el 'best seller' y carga contra quienes lo utilizan como una etiqueta despectiva: vender muchos libros, defiende, no significa escribir peor ni que los lectores busquen literatura sin sustancia.

María Dueñas sabe perfectamente lo que significa escribir un best seller. El tiempo entre costuras apareció en las librerías en 2009 y lo que ocurrió después superó cualquier expectativa: reediciones prácticamente inmediatas, traducciones, ventas internacionales y una adaptación televisiva que terminó convirtiendo la historia de Sira Quiroga en un fenómeno que trascendió ampliamente las páginas de la novela.
Más de tres lustros después, Dueñas continúa siendo una de las escritoras españolas con mayor capacidad para llegar al gran público. Y precisamente por eso tiene bastante que decir sobre una etiqueta, la de best seller, que en España no siempre se utiliza como un elogio.
La escritora ha pasado por Hora 25, de la Cadena SER, donde ha conversado con Pablo Tallón sobre su trayectoria personal y profesional. Y allí ha defendido sin complejos algo que podría parecer evidente: que un libro venda mucho no significa que sea peor literatura.
El problema con la etiqueta 'best seller'
Dueñas señala una diferencia importante entre lo que ocurre en España y la forma en que se entiende el concepto en el mundo anglosajón. Allí, recuerda, hablar de un best seller supone esencialmente describir una realidad: es un libro que ha vendido mucho.
En España, sin embargo, considera que el término ha ido adquiriendo para determinados sectores un significado diferente y mucho más peyorativo.
"Convierten al 'best seller' en un subgénero sin sustancia porque se creen que la gente es tonta y quiere cosas fáciles", ha lamentado la escritora.
Dueñas se rebela contra esa asociación entre éxito comercial y falta de calidad. Y tampoco tiene ningún problema en reconocer que está encantada de que sus novelas vendan mucho. Al contrario: interpreta esas cifras como la demostración de que existe una comunidad de lectores que continúa esperando sus historias cada vez que publica un nuevo libro.
Su propia carrera es un buen ejemplo. Cuando apareció El tiempo entre costuras, Dueñas ni siquiera conocía demasiado bien el funcionamiento de la industria editorial. Continuaba trabajando como profesora universitaria mientras su primera novela empezaba a crecer de una manera que ella misma tardó meses en comprender. El éxito de aquella Navidad terminó de confirmar que no estaba ante un fenómeno pasajero.
Una defensa también de los lectores
Detrás de su reflexión hay, además, una reivindicación del lector. Dueñas rechaza la idea de que millones de personas compren determinados libros simplemente porque buscan historias fáciles, rápidas o de escasa profundidad.
Y esa consideración hacia quienes leen sus novelas aparece también cuando habla de sus adaptaciones audiovisuales. La autora acepta que televisión y literatura utilizan lenguajes diferentes y que trasladar una novela a la pantalla obliga inevitablemente a modificar y sacrificar elementos.
Lo que intenta preservar es la esencia de la historia. Y explica que no lo hace únicamente por ella, sino especialmente por quienes ya han leído la obra: "No quiero traicionar a quienes ya han hecho suya la novela".
Dueñas, de hecho, celebra que después de años escuchando pronósticos sobre la desaparición de los libros, especialmente con la irrupción de los formatos digitales y las pantallas, la lectura continúe gozando de buena salud. Le resulta especialmente esperanzador comprobar cómo nuevas generaciones hacen largas colas para conocer a sus escritores favoritos y conseguir una firma.
Ella, mientras tanto, ya prepara su siguiente historia. Ha avanzado que trabaja en una novela menos histórica que las anteriores y con una mayor presencia del humor, aunque hay un terreno al que no piensa acercarse: la ciencia ficción, sencillamente porque tampoco le interesa como lectora.
Y quizá su relación con los libros pueda resumirse en una curiosidad revelada durante la entrevista: María Dueñas no relee sus propias novelas. Ni siquiera El tiempo entre costuras. Prefiere conservar el recuerdo de aquellos personajes y dejar la relectura para algún día, quizá cuando se jubile.
De momento sigue escribiendo. Y vendiendo libros. Muchos libros. Sin aceptar que ambas cosas tengan que estar reñidas con la calidad.
