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Pedro Baños, coronel: "Tenemos que entender que lo que hasta ahora nos parecía la normalidad ya no existe, estamos en un franco declive en todos los aspectos"

Pedro Baños, coronel: "Tenemos que entender que lo que hasta ahora nos parecía la normalidad ya no existe, estamos en un franco declive en todos los aspectos"

El coronel, una cara frecuente en programas de televisión y podcast, ha analizado el momento que atraviesa el planeta: cuáles se consideran las grandes potencias, qué alianzas se están fraguando y cómo ha cambiado la historia durante estas décadas.

Coronel Pedro Baños
Coronel Pedro BañosRicardo Rubio

El mapa del poder global ya no se parece al del siglo XX. Durante décadas, la política internacional se interpretó como una partida entre dos bloques claramente definidos: el occidental, liderado por Estados Unidos, y el comunista, encabezado por la Unión Soviética. 

Sin embargo, esa lógica, según advierten cada vez más analistas, ha quedado obsoleta. Entre quienes insisten en esta idea -cada vez más extendida- se encuentra el coronel Pedro Baños, una figura habitual en televisión y en podcasts, que recientemente ha abordado esta transformación en el podcast de YouTube Tengo un plan.

Baños parte de una premisa clara: Occidente ya no es el centro indiscutible del mundo. "Nosotros somos un mundo pequeñito", afirma, en referencia a Europa, Estados Unidos y Japón. Juntos, recuerda, suman en torno a mil millones de personas frente a los más de 7.500 millones que viven fuera de ese espacio. La diferencia demográfica no es un detalle menor: implica también un desplazamiento progresivo del peso económico, político y estratégico hacia otras regiones.

Un mundo más grande… y más fragmentado

Lejos de la imagen de un bloque alternativo cohesionado, Baños subraya que ese "resto del mundo" tampoco actúa de forma unitaria. "Dentro de ese mundo más grande hay una multipolaridad", explica, desmontando la idea de que exista un frente común frente a Occidente.

Un ejemplo de ello son los BRICS, que reúnen a países como Brasil, Rusia, India, China o Sudáfrica, y que en los últimos años han ampliado su influencia con nuevos miembros. Aun así, Baños advierte de que este bloque "tampoco acaba de funcionar" como una alianza sólida. Las diferencias internas, los intereses nacionales y las rivalidades regionales limitan su capacidad de actuar como un actor homogéneo.

China, India y Rusia: un triángulo incómodo

En este nuevo tablero destacan tres potencias que, aunque comparten ciertos objetivos, compiten entre sí: China, India y Rusia. El peso de China es indiscutible por su músculo económico y su proyección global, pero Baños recuerda que no está sola. "También lo ejerce India, con más población", señala, apuntando a la creciente relevancia de India como actor global.

A esto se suma Rusia, cuyo papel geopolítico sigue siendo determinante, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania y las tensiones con Occidente. De hecho, Baños introduce un elemento que ilustra bien la complejidad actual: el intento de Estados Unidos de reconfigurar alianzas. "Vemos la pelea que tiene Trump por conseguir el apoyo de Rusia y restárselo a China", comenta, en referencia a los movimientos estratégicos que buscan evitar un bloque euroasiático demasiado cohesionado.

¿Multipolaridad o nueva bipolaridad?

Uno de los aspectos más interesantes de su análisis es la idea de que el mundo actual combina elementos aparentemente contradictorios. Por un lado, existe una cierta división entre Occidente y el resto; por otro, dentro de ese "resto" hay múltiples centros de poder. "Estamos viendo una multipolaridad dentro de esta bipolaridad", resume.

Esta definición refleja bien la transición en la que se encuentra el sistema internacional. Ya no hay dos bloques cerrados, pero tampoco un equilibrio estable entre múltiples potencias. Más bien, se trata de un escenario fluido, en el que las alianzas cambian y los intereses se superponen.

El fin de una "normalidad" conocida

Para Baños, la consecuencia más relevante de este cambio es la pérdida de referencias. "Lo que hasta ahora nos parecía la normalidad ya no existe", advierte. Durante décadas, las reglas del juego internacional —aunque imperfectas— eran relativamente previsibles. Hoy, en cambio, predominan la incertidumbre y la competencia.

Ese cambio también afecta a la posición de Occidente. Lejos de mantener su hegemonía, el analista habla de un "franco declive en todos los aspectos". No se trata solo de una cuestión económica o militar, sino también de influencia global y capacidad para imponer normas.

Un escenario más complejo… y menos predecible

El diagnóstico de Pedro Baños no es aislado, pero sí especialmente claro: el mundo ha entrado en una fase de transición hacia un modelo más complejo, donde el poder está más repartido y las certezas son menores.

En ese contexto, entender la multipolaridad no es solo una cuestión académica, sino una necesidad práctica. Significa asumir que ya no hay un único centro de gravedad y que las dinámicas globales se decidirán en múltiples frentes al mismo tiempo.

La clave, según se desprende de sus palabras, está en adaptarse a ese nuevo escenario. Porque, si algo queda claro, es que el mundo ordenado en dos bloques ha quedado atrás, y lo que viene —más fragmentado, más competitivo— está todavía en construcción.

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