Juanma Lorente, abogado laboralista: "Se pueden grabar conversaciones, siempre que participes en la conversación, para probar un caso de acoso laboral"
Este experto recomienda actuar con precaución y consultar con un especialista antes de usar grabaciones como prueba en un juicio.

La grabación de conversaciones en el trabajo no siempre pueden tener estas consecuencias, e incluso hay situaciones en las que puede ser recomendable realizar estas grabaciones, según asegura Juanma Lorente, abogado laboralista: "Se pueden grabar conversaciones, siempre que participes en la conversación, para probar un caso de acoso laboral", ha asegurado en RTVE.
Según Lorente, ante situaciones de conflicto en el ámbito laboral, es legítimo grabar una conversación. "En ciertos contextos esto puede realizarse, según la legislación española, y sin necesidad del consentimiento previo de la otra o las otras personas implicadas", señala este experto. No obstante, insiste, es importante conocer los aspectos que permiten realizar legalmente esta práctica. "Debes demostrar que se trataba de una situación de peligro y tener en cuenta varios factores que transforman un delito en una técnica legal y recomendable".
Esta posibilidad suele generar dudas entre los trabajadores, preocupados por las consecuencias legales que podría suponer. Sin embargo, como explica Juanma Lorente, el marco legal establece que, mientras el empleado forme parte directa de la conversación, puede dejar constancia sonora y puede llegar a ser “muy útil”.
La grabación puede utilizarse como prueba en un juicio si cumple ciertos requisitos: el grabador tiene que ser parte activa, la grabación debe ser nítida y no manipulada, aportar relevancia al caso, y no haberse difundido sin consentimiento. Porque la ley permite emplear medios de reproducción de la palabra, imagen o sonido como pruebas ante un tribunal en caso de juicio. Juanma Lorente recuerda, además, que muchas grabaciones han resultado determinantes en la resolución de conflictos relacionados con casos de acoso laboral, amenazas, despidos improcedentes u otras situaciones similares en el entorno de trabajo.
Ahora bien, Lorente recomienda actuar con precaución y consultar con un especialista antes de usar grabaciones como prueba. Para empezar, si la persona implicada percibe un micrófono o móvil grabando durante una reunión, la reacción puede ser agresiva, especialmente en casos donde trata de demostrarse un acoso o abuso.
Y añade que debemos tener muy presentes los requisitos que convierten esta técnica en algo legal, de ahí la conveniencia que mencionaba antes de acudir a expertos en esta cuestión antes de tomar ninguna medida. Algunos de ellos pueden generar problemas inesperables, como realizar una difusión inadecuada al querer compartirlo con una persona de confianza, o realizar alguna edición que pueda entenderse como una manipulación. Por eso el asesoramiento de un profesional es fundamental antes de decidir utilizar grabaciones como prueba en un conflicto laboral es determinante para saber si pueden ser útiles o pueden crear más problemas de los que soluciona, enfatiza.
