Rita confía en la IA para sacar el visado: se queda tirada tres horas en la frontera a 40 grados y tiene que pagar 216 euros de más
“Aunque ChatGPT es fácil de usar, no es fiable”, asegura.

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta habitual para resolver dudas del día a día, desde organizar un viaje hasta buscar información sobre trámites administrativos en cuestión de segundos. Sin embargo, la rapidez no siempre va de la mano de la precisión. Confiar ciegamente en una respuesta generada por IA puede acabar convirtiendo una simple consulta en un problema tan costoso como inesperado.
Esto es precisamente lo que le he pasado a la portuguesa Rita Santos, que viaja sola alrededor del mundo y que creyó haber resuelto en unos minutos el visado para entrar en Vietnam, un trámite que suele complicar cualquier ruta internacional. Antes de continuar su viaje desde Camboya, preguntó a ChatGPT si podía conseguirlo directamente en la frontera, una respuesta que la llevó a pensar que no necesitaba gestionarlo con antelación.
Cuando llegó al paso fronterizo descubrió que la información de ChatGPT era incorrecta y asumió que no podía entrar sin la documentación adecuada. “Me encontré completamente sola y tuve que averiguar sobre la marcha cómo conseguirla rápidamente, mientras que el proceso normal en línea tarda días”, explica la mujer en declaraciones recogidas por The Sun, tras comprobar que la recomendación de la IA no se ajustaba a los requisitos reales de entrada al país.
“Tuve muchísima suerte”
Sin margen para improvisar, Rita tuvo que recurrir a una agencia que le cobró 250 dólares, unos 216 euros, para intentar resolver la situación sobre la marcha. Según contó, pasó alrededor de tres horas esperando bajo un calor sofocante, cercano a los 40 grados, hasta recibir una respuesta que finalmente le permitió seguir viaje. “Tuve muchísima suerte de que todo saliera bien al final”, explicó.
El caso vuelve a poner el foco en uno de los grandes riesgos de la inteligencia artificial: las llamadas “alucinaciones”, respuestas que suenan convincentes pero son incorrectas. International Business Machines Corporation (IBM) define este fenómeno como una salida errónea generada por un modelo de lenguaje y subraya la necesidad de verificar siempre la información crítica antes de tomar decisiones importantes.
La experiencia de Rita deja una advertencia clara para cualquier viajero: la IA puede ayudar a orientarse, pero no sustituye la comprobación de fuentes oficiales cuando están en juego trámites migratorios, dinero y la posibilidad de quedarse bloqueado en una frontera. “Aprendí por las malas que, aunque ChatGPT es fácil de usar, no es fiable para información importante como los requisitos del visado”, concluye poniendo fin a una experiencia angustiosa.
