Samanta, agricultora: "Estamos hechas de otra pasta, pero a las mujeres agricultoras se nos sigue sexualizando mucho"
Asegura que muchas conocidas han dejado el trabajo por este motivo.
Aunque debería ser cosa del pasado -muy pasado-, la realidad por desgracia continúa siendo muy diferente a lo que debería. El machismo y las miradas condescendientes por parte de hombres en sectores históricamente destinados a hombres, continúa siendo una constante en muchos trabajos en los que en muchos casos parece que el papel de la mujer debería seguir relegado a un segundo plano.
Sin embargo, muchas son las mujeres que se oponen a esta mentalidad y a estas prácticas y luchan por lo que consideran justo y normal: que se las trate igual que a los hombres. Algunos de los sectores en los que estas diferencias son más notorias son los relacionados con el trabajo duro y físico, donde destaca por ejemplo el sector agrícola.
Y es que, pese a ser cierto que en una inmensa mayoría de casos, los que trabajan la tierra a día de hoy y se dedican a este sector son hombres, la realidad es que cada vez son más las mujeres que se interesan y que cuentan con las mismas nociones que cualquier hombre que lleve años en el campo. Porque en muchos casos, ellas también han convivido y han crecido rodeados de campo, agricultura y en definitiva, el mundo rural.
Por este motivo, algunas voces como la de Samanta continúan siendo vitales para que esta situación tienda a darse vuelta, y se consiga así una igualdad real en todos los sentidos. Recientemente, esta joven agricultora acudió al canal agrolife.podcast, donde estuvo charlando sobre cómo es su vida, su trabajo y las diferencias que continúa existiendo respecto a los hombres.
"Las mjeres agricultoras estamos hechas de otra pasta. En la sociedad en la que vivimos se nos sigue sexualizando mucho; tanto a las creadoras de contenido que hacemos vídeos en las redes sociales, como a las mujeres agricultoras", asegura.
Y para ilustrar esto pone de ejemplo algunos comentarios que los hombres les dicen cuando acuden a trabajar. "Qué guapa, ¿tienes novio?", y Samanta asegura que se tratan de comentarios y preguntas que "están fuera de lugar".
De hecho, denuncia y lamenta que muchas mujeres que ella conoce han dejado el mundo de la agricultura precisamente por este motivo. "Lo han dejado porque no las miran como si fueran un hombre", y asegura que es una de las cosas que le "da muchísima rabia" y afirma que cuando defiende a la mujer lo hace "con mucho motivo" y para conseguir de una vez que este tipo de comportamientos o comentarios dejen de producirse.