Stéphane Horel, periodista que investiga los PFAS: "He estado cuatro veces en comisaría en 18 meses; no pensaba que mis artículos podían atraer problemas"
Ha presentado una denuncia tras sufrir varios incidentes graves.

Los PFAS, conocidos como “sustancias químicas eternas”, son compuestos sintéticos presentes en productos cotidianos como alfombras, utensilios antiadherentes o envases de comida rápida. Su peligro es que no se degradan en el medio ambiente y se acumulan en nuestro cuerpo, afectando especialmente a bebés y niños. Precisamente sobre estas moléculas y su impacto en la salud humana y el medio ambiente habla Stéphane Horel, periodista de Le Monde.
Desde 2023, Stéphane ha vivido una escalada de incidentes que la han puesto en el centro de un patrón de intimidación: daños en la cerradura de su puerta, robos de su mochila y teléfono, e incluso ser seguida mientras se dirigía a su oficina. Todo ello ocurrió mientras coordinaba investigaciones transfronterizas sobre los PFAS, rastreando las zonas más contaminadas de Europa y documentando cómo la industria ha tratado de frenar regulaciones.
La gravedad de estos hechos llevó a la periodista y a su medio a presentar una denuncia por delitos que incluyen “obstrucción a la libertad de expresión, invasión de la privacidad e intentos de allanamiento, robo y daños a la propiedad privada”, según recoge Vert.eco. Estos hechos han generado preocupación entre organizaciones de defensa de la libertad de prensa, que advierten sobre el riesgo que supone para la investigación periodística abordar temas medioambientales de alto impacto económico y social.
El respaldo de toda una comunidad
La periodista plantea que la reiteración y la coincidencia temporal de los episodios, algunos ocurrieron justo después de sus ausencias públicas en congresos y charlas, hacen pensar en un patrón dirigido a interceptar fuentes o intimidar al equipo. Así subraya que, aunque nunca llegó a ser víctima directa de agresión física, la sucesión de robos y sabotajes es inédita en su carrera y ha obligado a replantear aspectos de su rutina y de la seguridad del proyecto colectivo.
Para Stéphane, la situación ha sido inesperada y angustiante: "He estado cuatro veces en comisaría en 18 meses; no pensaba que mis artículos podían atraer problemas", asegura. Los incidentes coinciden con momentos en que estaba trabajando intensamente en investigaciones sobre PFAS, lo que sugiere que podrían tratarse de actos de intimidación relacionados con su labor periodística cuando se aborda este tema.
La denuncia ha recibido el respaldo público de Reporteros Sin Fronteras, que advirtió que, si se confirmara que esos actos fueron orquestados por una única persona o por intereses organizados, estaríamos ante “un ataque muy grave a la libertad de prensa y al derecho de la ciudadanía a acceder a información de interés público”. La organización también recordó casos anteriores en Francia en los que la presión sobre medios o periodistas alcanzó niveles extremos.
Pese al cansancio, Stéphane Horel mantiene una visión a largo plazo: seguir investigando y visibilizando los riesgos de los PFAS. La comunidad periodística europea que colaboró en estos proyectos insiste en que la mejor respuesta ante la intimidación no es la retirada, sino reforzar la investigación, garantizar la transparencia y proteger tanto a las fuentes como a los periodistas. Además, para Stéphane y su equipo, avanzar en estas investigaciones es también un compromiso con la salud pública.
