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Todos los aires acondicionados portátiles tienen el mismo problema, pero hay una solución sencilla para solucionarlo

Todos los aires acondicionados portátiles tienen el mismo problema, pero hay una solución sencilla para solucionarlo

El resultado es inmediato.

Un aparato de aire acondicionado, en una casa
Un aparato de aire acondicionado, en una casaGetty Images

Sobrevivir al calor extremo de estas semanas es una tarea compleja. Por desgracia, no es un juego de palabras para muchos trabajadores y personas con problemas de salud, a los que enfrentarse a registros muy por encima de 40 grados es todo un riesgo. 

Para una inmensa mayoría el calor no alcanza tal gravedad, pero no deja de ser un problema que afecta al descanso, a la productividad e incluso al estado de ánimo. Así, quien puede se agarra al aire acondicionado y, quien no, tira de ventilador o de aparatos de refrigeración portátiles tipo 'pingüino'.

Estos últimos suelen ser bastante cómodos, tanto por su menor precio en comparación a un sistema de aire acondicionado en lo alto de una habitación, como en la facilidad de instalación, sin necesidad de obras ni tirar cable por tu casa. Basta con enchufarle una manguera en la parte trasera y llevarla hacia la ventana, para que expulse fuera del hogar el abrasador calor.

Pero hay 'algo' de trampa en su funcionamiento, porque aunque tú notes un refresque inmediato, en realidad la temperatura ambiente no baja tan rápido como debería, e incluso puede estancarse.

Como explica el portal JeuxVideo no es por una falta de potencia del aparato, sino por una deficiencia en el diseño de este tipo de dispositivos electrónicos. 

Un aire acondicionado portátil funciona como una aspiradora al revés, que primero aspira el aire y lo utiliza para enfriar su circuito interno. Luego, expulsa el aire caliente al exterior a través de su única rejilla de ventilación. Pero aquí llega el problema, porque el aire expulsado debe ser repuesto. 

Ahí el hogar o la habitación en cuestión se enfrenta a lo que llaman los expertos un estado de presión negativa permanente. Para compensar esta falta de presión, el aire caliente del exterior se introduce a través de la abertura más pequeña: por debajo de las puertas, a través de los sellos de las ventanas o mediante las salidas de ventilación. 

Es decir, que no todo lo que sale se queda fuera. Ese defecto provoca una pérdida neta de eficiencia de entre el 10% y el 30% de potencia en la capacidad de refrescar el ambiente.

La solución no es compleja, al menos en la teoría: consiste en sellar completamente la salida de aire, con tela impermeable, que suele venir incluido o disponible por unos pocos euros, para romper el cortocircuito que hace que el aire caliente expulsado vuelva a entrar.

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