Un Airbus A350 pierde una rueda durante el despegue, pero el capitán decide mantener el vuelo transatlántico de 9 horas y 8.400 kilómetros
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Un Airbus A350 pierde una rueda durante el despegue, pero el capitán decide mantener el vuelo transatlántico de 9 horas y 8.400 kilómetros

Ocurrió a los pocos segundos de despegar, pero el piloto consiguió normalizar la situación pese a su complejidad.

Avión Airbus A350 de British Airways volandoNurPhoto via Getty Images

No es una escena habitual ni siquiera en la aviación comercial, acostumbrada a gestionar incidencias técnicas con precisión quirúrgica. Un Airbus A350 de British Airways acababa de despegar de Las Vegas rumbo a Londres cuando, apenas unos segundos después de iniciar el ascenso, algo salió mal: una de las ruedas del tren de aterrizaje se desprendió en plena maniobra de retracción y cayó sobre la pista del aeropuerto.

El incidente ocurrió el lunes 26 de enero, alrededor de las nueve de la noche, hora local. Testigos y registros de seguimiento de vuelo detectaron chispas procedentes del tren de aterrizaje principal derecho unos 40 segundos después del despegue. Poco después se confirmó el origen del problema: la rueda trasera exterior del bogie derecho se había separado del avión.

Aun así, el vuelo BA274 continuó su trayecto. Durante más de nueve horas cruzó el Atlántico hasta aterrizar con normalidad en el aeropuerto de Londres-Heathrow.

Diseño clave y sangre fría en cabina

La clave para entender por qué el avión pudo completar el vuelo sin incidentes está en el propio diseño del Airbus A350-1000. Este modelo de largo radio está equipado con un sistema de tren de aterrizaje altamente redundante: doce ruedas principales distribuidas en dos conjuntos de seis, capaces de repartir cargas extremas durante el despegue, el aterrizaje y el rodaje.

Perder una rueda no es trivial, pero tampoco implica automáticamente una emergencia crítica en vuelo. En este caso, la aeronave pudo compensar la ausencia del componente sin comprometer su estabilidad estructural ni la seguridad de los pasajeros.

Mientras el avión seguía su ruta, el aeropuerto internacional Harry Reid activó los protocolos habituales. El personal localizó y retiró la rueda caída sobre la pista, confirmando que no se habían producido daños en tierra ni heridos. Posteriormente, la Administración Federal de Aviación (FAA) verificó que el aterrizaje en Londres se realizó sin complicaciones.

Algunos elementos ayudan a contextualizar por qué la situación no obligó a un aterrizaje de emergencia inmediato:

  • El tren de aterrizaje ya estaba retraído y no era necesario hasta el destino
  • La pérdida no afectó a sistemas hidráulicos ni estructurales críticos
  • El avión estaba diseñado para operar con fallos parciales del sistema
  • La tripulación siguió procedimientos estándar y monitorizó la aeronave durante todo el vuelo

No ha trascendido si los pasajeros fueron informados del incidente durante el trayecto. En muchos casos, este tipo de fallos se comunica únicamente si afecta a la operación o al confort a bordo.

Investigación técnica bajo lupa

Nada más aterrizar en Heathrow, el Airbus A350 fue inmovilizado. A partir de ahí se activó una investigación conjunta entre la FAA y las autoridades aeronáuticas británicas. El objetivo es claro: determinar por qué una rueda se separó durante una fase tan crítica como la retracción del tren de aterrizaje.

Los investigadores se centran especialmente en los componentes mecánicos que fijan la rueda al eje y en los sistemas que soportan las enormes cargas dinámicas del despegue. Según las primeras informaciones, se barajan tres hipótesis principales:

  • Fatiga prematura de la tuerca de fijación o del pasador de seguridad
  • Error o deficiencia de mantenimiento durante revisiones anteriores del tren de aterrizaje
  • Tensiones dinámicas no previstas durante la secuencia de retracción, posiblemente amplificadas por vibraciones o cargas asimétricas

British Airways ha reiterado públicamente su postura habitual en estos casos. "La seguridad es fundamental en todo lo que hacemos", señaló un portavoz de la aerolínea, confirmando la plena colaboración con las autoridades encargadas de la investigación.

Este tipo de incidentes, aunque llamativos, forman parte del ecosistema de seguridad de la aviación moderna. Cada fallo se analiza al detalle, no solo para determinar responsabilidades, sino para ajustar procedimientos, rediseñar componentes si es necesario y evitar que vuelva a ocurrir.

El episodio del vuelo BA274 recuerda una realidad poco visible para los pasajeros: los aviones comerciales están diseñados no para que nada falle, sino para que, cuando algo falla, el sistema siga funcionando. En este caso, una rueda quedó en la pista de Las Vegas, pero la aeronave, la tripulación y los pasajeros llegaron a Londres como estaba previsto. Y ahora, en los hangares, empieza el verdadero viaje: el de las preguntas técnicas que buscan una sola cosa, que la próxima vez esa rueda nunca llegue a soltarse.

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