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El discurso de Bad Bunny al recoger un Grammy que está dando la vuelta al mundo: “Fuera ICE”

El discurso de Bad Bunny al recoger un Grammy que está dando la vuelta al mundo: “Fuera ICE”

El puertorriqueño aprovecha su minuto de oro al recoger el premio a mejor álbum de música urbana para criticar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos en una gala atravesada por el debate migratorio en el país.

Bad Bunny recoge el Grammy al mejor álbum de música urbana por "DeBÍ TiRAR MáS FOToS"
Bad Bunny recoge el Grammy al mejor álbum de música urbana por "DeBÍ TiRAR MáS FOToS"Johnny Nuñez

“Antes de decir gracias a Dios, voy a decir fuera ICE”. El puertorriqueño Bad Bunny no ha necesitado más que esa frase para sacudir los Grammy 2026, en una gala atravesada por el debate migratorio en Estados Unidos. Nada más recibir el premio al mejor álbum de música urbana por DeBÍ TiRAR MáS FOToS, el cantante se olvidó de los típicos discursos de agradecimientos y convirtió el micrófono en un altavoz político contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Ha sido el momento de una noche marcada por el clima de tensión en el país por las muertes de dos personas en las redadas migratorias.

“No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”, soltó ante un auditorio que se puso en pie al instante. Con un tono que mezclaba la rabia con la empatía, Bad Bunny insistió en que el odio “solo genera más odio”, por lo que pidió bajar decibelios en polarización. “Lo único más poderoso que el odio es el amor. Si peleamos, tenemos que hacerlo con amor; nosotros no los odiamos, amamos a nuestra gente”.

Más allá de la política, el Grammy -cuarto en la carrera de Bad Bunny- confirmaba el peso del último trabajo del puertorriqueño en un año donde la competencia era feroz y le ganó la partida a nombres que no lo pusieron fácil: desde el Mixteip de J Balvin hasta FERXXO VOL X de Feid, pasando por Nicki Nicole (NAIKI), Trueno o la veteranía de Yandel.

La inmigración, también desde el escenario

La política no solo se subió al escenario con Bad Bunny. Olivia Dean, elegida mejor artista, también dedicó su victoria a sus raíces. “Estoy aquí como nieta de un inmigrante. No estaría aquí sin ellos. Soy producto de la valentía, y creo que esas personas merecen ser celebradas. No somos nada sin los demás”, recordó la cantante británica, visiblemente emocionada tras recibir el gramófono de manos de Chappell Roan. La cantante británica, cuya abuela emigró desde Guyana, se impuso en una de las cuatro grandes categorías de la noche y prolongó la racha de solistas femeninas premiadas desde 2018.

La sombra de ICE apareció incluso antes de la música. En la alfombra roja, estrellas como Billie Eilish, Justin Bieber, Hailey Bieber o Kehlani lucieron un pin en blanco y negro con el lema “ICE Out”. El distintivo forma parte de una campaña de la ACLU y la Alianza Nacional de Trabajadores Domésticos, que estas últimas semanas han llevado la protesta contra las redadas a los grandes escaparates mediáticos del país.

La 68ª edición de los Grammy, con Kendrick Lamar a la cabeza de las nominaciones, demostró que la gala ya no es solo una fiesta musical. Entre premios y gestos simbólicos, la ceremonia funcionó como un espejo de la centralidad que el debate migratorio ocupa hoy en la cultura estadounidense.