El escándalo de Mette-Marit de Noruega y Epstein hace tambalear todavía más la monarquía: las opciones para hacer frente a la crisis y las posibles soluciones
Por si fuera poco el juicio contra Marius Borg Høiby, la revelación sobre el contacto entre el pedófilo y la princesa heredera pone más entre las cuerdas a la Corona.

Hay ocasiones en las que parece que cuando crees que las cosas no pueden ir peor, sucede algo que muestra que sí es posible. Así puede sentirse la casa real noruega en general y la princesa Mette-Marit en particular, que lleva encadenando polémicas, escándalos y desgracias que no parecen tener fin. Su presente y su futuro son poco halagüeños, y su pasado ha vuelto para recordarle que sus errores tienen graves consecuencias.
El 3 de febrero de 2026 comienza el juicio contra Marius Borg Høiby, el hijo que Mette-Marit de Noruega tuvo de una relación anterior al príncipe Haakon. Se trata de uno de los más graves escándalos a los que se ha enfrentado la monarquía noruega y que les ha hecho perder popularidad.
Son 38 los delitos que se le imputan, entre ellos violaciones y violencia de género, y podría sumar 16 años de prisión. Además, justo antes del comienzo del proceso, Marius ha sido detenido acusado de agresión, amenazas con arma blanca e incumplimiento de una orden de alejamiento.

La gestión de este caso por parte de la pareja real noruega ha sido muy criticada. Se acusó a Mette-Marit de haber avisado a su hijo antes de ser detenido y otras injerencias y de haber contactado con las víctimas. La propia princesa heredera, que se había negado a hablar sobre el asunto, estalló en el documental sobre el año de la familia real emitido en NRK.
"Quizá lo que más me molesta es que me critiquen por cómo lo hemos gestionado como padres. Que no nos lo hayamos tomado en serio. Eso ha sido duro. También ha sido duro que me acusaran de cosas tan graves, algo que por supuesto no he hecho".
Las palabras para las víctimas fueron cosa de Haakon de Noruega, que sí mostró una empatía que no se vio en ella, más preocupada por las críticas hacia ella como madre que por el sufrimiento de las presuntas víctimas de su hijo o de su comportamiento.
Los papeles de Epstein salpican con fuerza a Mette-Marit
Y mientras esa crisis sigue ahí y no va a a desvanecerse, por mucho que Haakon recalcara que su hijastro no es miembro de la casa real, aunque sí una parte muy querida de su familia, el escándalo volvió a cebarse con la princesa Mette-Marit, que ha quedado tan tocada que ya se habla abiertamente sobre lo que ha debatido durante años: su idoneidad como reina consorte.
La desclasificación de tres millones de documentos sobre Epstein que publicó el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha dado la puntilla a la princesa heredera de Noruega.

Se sabía que ambos se habían conocido, de hecho se habían ofrecido explicaciones en su momento, pero estos papeles han mostrado a través de correos electrónicos que la relación con el criminal sexual, que se suicidó en su celda en 2019, fue más íntima e intensa de lo que jamás hubiéramos imaginado.
Sus contactos se produjeron entre 2011 y 2014, cuando Mette-Marit cortó relaciones porque sentía que él se aprovechaba de su conexión, se entiende que con la monarquía noruega.
Pero hasta entonces hablaron de libros, de salud, ella le dijo que la boda de Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo había sido aburrida, la esposa de Haakon estuvo en casa de él en Palm Beach, se alegró de lo mucho que le hacía reír y la consorte llegó a comentar lo bien que estaba París para el adulterio.
Las disculpas de la princesa heredera
Ante la polémica, la princesa heredera emitió un comunicado en VG en el que indicó que “Jeffrey Epstein es responsable de sus actos. Debo asumir la responsabilidad por no haber investigado mejor sus antecedentes y por no haber comprendido con la suficiente rapidez qué clase de persona era”.

De todos modos, en los correos se aprecia que ella le buscó en Google, y por entonces él ya había tenido problemas con la justicia que le podrían haber dado pistas sobre quién era realmente ese millonario con el que tan bien parecía llevarse.
"Lo lamento profundamente y es una responsabilidad que debo asumir. Demostré falta de criterio y me arrepiento de haber tenido contacto con Epstein. Es simplemente vergonzoso", añadió. Por supuesto expresó su solidaridad con las víctimas de los abusos cometidos por Jeffrey Epstein".
Las opciones de la casa real noruega
¿Y ahora qué? Son ya demasiados frentes los que tiene abiertos la que solía ser una de las monarquías más sólidas y que corre riesgo de desmoronarse. Harald V, que camina hacia los 90 años, morirá con la corona puesta, lo que sin duda es necesario para remontar. Porque Harald es apreciado, querido y respetado, como su esposa, la reina Sonia

No se puede decir lo mismo de Mette-Marit, aunque todavía sí de Haakon, en quien la ciudadanía sigue confiando, que ha hablado abiertamente sobre el sufrimiento de las víctimas de su hijastro y que no ha tenido contacto con Epstein, que se sepa, salvo una vez en la que Haakon y Mette-Marit se lo encontraron en St Barts. Claro, el pedófilo y la princesa se conocían y se saludaron, pero no hay evidencias de que el príncipe estrechara lazos con él.
La monarquía noruega se enfrenta a una enorme crisis de la que se puede salir por varias maneras.
- El fin de la monarquía. La más radical sería su desaparición. En 2022 el Storting debatió si Noruega debería ser una república. 35 de los 169 parlamentarios votaron a favor. Las encuestas todavía aprueban a la monarquía y muestran apoyo al rey Harald e incluso al príncipe Heredero. Una república, de momento, no parece que vaya a ser la solución.
- No hacer nada. Otra posibilidad es después del comunicado, rezar para que no haya más bombas y que el asunto se vaya olvidando lo antes posible. Una buena campaña de relaciones públicas dando mayor visibilidad a Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, la nueva generación, que Marius sea juzgado y condenado y desaparezca del foco, y que Harald V aguante lo bastante reinando para que el caso se vaya diluyendo. Mette-Marit aquí sería reina consorte cuando tocara.
- Aprovechar la enfermedad de Mette-Marit. La princesa heredera ha despertado las simpatías de su país debido a la fibrosis pulmonar que padece. Su dolencia ha ido a peor en los últimos meses, ha progresado y parece que lo único que puede salvarle en un trasplante de pulmón. ¿Quién puede ir contra una mujer tan gravemente enferma?
- Haakon es rey, pero ella no. La prensa noruega ya no solo se pregunta si Mette-Marit es idónea, sino que ya asegura que no debería ser la reina consorte. Del príncipe Haakon de momento no se dice nada. Por tanto se puede plantear que cuando muera Harald y su hijo suba al trono, Mette-Marit sea solo princesa con una agenda más limitada todavía que la actual, marcada por su mala salud.
- Haakon es rey, pero ella no es reina, ni es nada. Otra posibilidad es que ella renuncie a sus títulos, o se los quiten, y vuelva a ser Mette-Marit Tjessem Høiby, casada con el príncipe heredero primero y rey después, con residencia oficial junto a él, pero sin aparecer en público ni tener agenda.
- El divorcio. Es poco probable teniendo en cuenta que es un matrimonio que se quiere y que se ha fortalecido ante la adversidad. Es cierto que sus conversaciones con Epstein muestran cierto grado de intimidad, pero lo que ocurriera entre ellos puede haber sido ya hablado y solucionado dentro del matrimonio.
- Haakon renuncia al trono. La línea sucesoria es clara, y el heredero del rey Harald es su hijo Haakon. ¿Podría no reinar? Podría, sí. Al llegar el momento tendría derecho a abdicar y que la corona llegara antes de tiempo a su hija Ingrid Alexandra, todavía estudiante en Australia y con una imagen impoluta.
Estas son las opciones al alcance de la casa real noruega, que hará lo posible y lo imposible para sobrevivir. Si hubiera que sacrificar a la princesa heredera, lo harán, pero todavía tienen cartas con las que jugar en un país que sigue apostando por la monarquía... al menos de momento.
