Un hombre vive de forma totalmente independiente, sin conexión eléctrica gracias a 70 paneles solares: "Nunca tengo que ducharme con agua fría"
La inversión que ha realizado ronda los 70.000 euros, pero los amortizará en pocos años y desde ahí tendrá energía gratis de por vida.

Todos anhelamos independencia económica, pero la energética está cada vez más valorada por lo que supone. Cada vez más hogares buscan reducir su factura eléctrica instalando paneles solares, pero pocos han llevado el autoconsumo tan lejos como Klaus Strasser.
Este ingeniero austriaco ha conseguido que su vivienda funcione completamente desconectada de la red eléctrica gracias a un sistema que él mismo diseñó y que lleva funcionando desde 2018.
Su casa, situada en St. Gilgen, en Austria, genera toda la energía que necesita mediante 70 paneles solares, un sistema de almacenamiento propio y una bomba de calor. El resultado es una vivienda capaz de producir, almacenar y consumir su propia electricidad sin depender de ninguna compañía eléctrica.
De un proyecto universitario a una casa completamente autosuficiente
Lo que comenzó como un proyecto de fin de carrera terminó convirtiéndose en un sistema energético real. Strasser desarrolló un circuito cerrado que integra producción fotovoltaica, almacenamiento eléctrico, calefacción y agua caliente.
Desde hace siete años vive sin conexión a la red pública, una decisión que, según explica al diario austríaco Kronen Zeitung, le permite olvidarse por completo de las subidas del precio de la electricidad.
En su propiedad instaló 70 paneles fotovoltaicos, repartidos estratégicamente entre el tejado, la fachada y parte del jardín. Cada módulo fue colocado para aprovechar al máximo la radiación solar durante todo el año. La electricidad producida se almacena en unas baterías diseñadas por él mismo, que suministran energía cuando no hay sol y durante la noche.
Una bomba de calor completa el sistema
La producción solar no es el único elemento del proyecto. El sistema incorpora también una bomba de calor, que aprovecha la energía térmica del ambiente para proporcionar calefacción y agua caliente sanitaria. Además, cuenta con una caldera integrada para optimizar el funcionamiento del conjunto.
"Ya no paso frío en invierno y nunca más tendré que ducharme con agua fría", asegura Strasser al Kronen Zeitung. La combinación de energía solar, almacenamiento y bomba de calor permite que toda la vivienda funcione de manera completamente independiente, sin necesidad de recibir electricidad de la red.
Una inversión elevada, pero con fecha de amortización
La independencia energética no ha sido barata. El ingeniero calcula que invirtió alrededor de 70.000 euros, además de miles de horas de trabajo dedicadas al diseño, montaje y desarrollo del sistema.
Aun así, considera que el esfuerzo merece la pena. Sus cálculos apuntan a que la instalación quedará amortizada en unos 15 años, mientras que posteriormente toda la energía producida supondrá un ahorro prácticamente íntegro.
Además, asegura que durante buena parte del año produce más electricidad de la que necesita. Salvo en los meses de diciembre y enero, cuando la radiación solar disminuye considerablemente, el sistema genera un excedente suficiente como para cubrir un consumo aún mayor.
El almacenamiento ya es mucho más asequible
El caso de Strasser representa un ejemplo extremo de autosuficiencia, pero la tecnología necesaria está cada vez más al alcance de los particulares.
Uno de los cambios más importantes de los últimos años ha sido la fuerte reducción del precio de las baterías domésticas, lo que ha facilitado que cada vez más propietarios puedan almacenar la electricidad producida durante el día para consumirla por la noche.
Aunque la instalación fotovoltaica sigue siendo la partida más costosa, el almacenamiento ha dejado de ser un elemento exclusivo de proyectos muy especializados.
¿Cuánto cuesta instalar paneles solares en una vivienda?
El precio depende del tamaño del sistema, del tipo de cubierta y de la complejidad de la instalación. Como referencia, una vivienda unifamiliar puede afrontar aproximadamente estos costes para una instalación de unos 8 kWp. Toma nota:
- Módulos fotovoltaicos: 2.000 euros.
- Inversor: 2.850 euros.
- Sistema de almacenamiento: 4.000 euros.
- Estructura y soportes: 4.000 euros.
- Instalación eléctrica y montaje: 7.000 euros.
- Andamios y trabajos auxiliares: 2.000 euros.
La inversión total ronda así los 21.850 euros, a los que posteriormente habría que sumar gastos de mantenimiento, limpieza, seguros o monitorización del sistema.
Dependiendo del consumo de la vivienda y del porcentaje de electricidad autoconsumida, este tipo de instalaciones suele amortizarse en un plazo aproximado de entre nueve y catorce años, especialmente cuando incorporan baterías.
El ejemplo de Klaus Strasser demuestra hasta dónde puede llegar esta tecnología. Aunque pocas viviendas necesitan desconectarse completamente de la red, su experiencia confirma que la autosuficiencia energética ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción, sino que es una posibilidad técnica cada vez más accesible para quienes buscan reducir su dependencia de las compañías eléctricas y protegerse frente a las continuas subidas del precio de la energía.
