Tras su última exhibición, preguntan a Messi por España y su respuesta suena a advertencia: "Nosotros también estamos bien"
El argentino firma un doblete ante Austria, se convierte en el máximo goleador de la historia de los Mundiales y mantiene a la Albiceleste como una de las grandes candidatas al título.

Leo Messi sigue empeñado en desafiar al paso del tiempo. A punto de cumplir 39 años, con una Copa del Mundo en sus vitrinas y prácticamente todos los récords posibles a sus pies, el capitán argentino volvió a firmar otra actuación histórica en el Mundial de 2026.
La victoria de Argentina ante Austria no solo sirvió para sellar la clasificación de la albiceleste. También permitió a Messi seguir ampliando una leyenda que parece no tener techo. El rosarino anotó los dos goles del encuentro y alcanzó un registro que parecía reservado para la eternidad: convertirse en el máximo goleador de la historia de los Mundiales en solitario.
Con esos dos tantos dejó atrás definitivamente la marca que compartía con Miroslav Klose y se instaló en lo más alto de una clasificación reservada a los nombres más grandes que ha dado el fútbol.
Un récord más para una carrera irrepetible
Lo más llamativo es que Messi no parece conformarse con lo conseguido. Mientras otros futbolistas de su generación hace tiempo que dejaron la élite o afrontan los últimos años de sus carreras lejos del foco principal, el argentino continúa siendo decisivo en el mayor escenario posible.
Su actuación ante Austria volvió a dejar imágenes reconocibles para cualquiera que haya seguido su trayectoria durante las dos últimas décadas: conducciones imposibles, cambios de ritmo, pases que rompen líneas y una capacidad casi sobrenatural para aparecer en el momento exacto.
Argentina, además, transmite la sensación de seguir siendo un bloque competitivo, sólido y acostumbrado a los grandes desafíos. Una selección que combina la experiencia de sus veteranos con el talento de una nueva generación que ha crecido a la sombra del mejor futbolista de su historia.
España podría aparecer en el horizonte
Tras el encuentro, una de las preguntas inevitables giró en torno a España, una de las favoritas y a la que él conoce bien después de haber pasado la mayor parte de su carrera en el Fútbol Club Barcelona.
Messi no rehuyó la cuestión, aunque tampoco quiso alimentar comparaciones prematuras. "La selección española hace tiempo que viene demostrando que es una de las favoritas, tiene jugadores importantes, pero nos enfrentaremos cuando tengamos que enfrentarnos", señaló.
Sin embargo, fue la siguiente frase la que más llamó la atención. "La verdad es que nosotros también estamos bien", añadió el capitán argentino.
Un mensaje breve, pero cargado de significado. Porque mientras España trata de deslumbrar con la explosión de sus jóvenes estrellas, Argentina sigue teniendo algo que ninguna otra selección posee: a Leo Messi.
Y mientras el diez siga acumulando récords, goles y exhibiciones como la de este domingo, nadie se atreverá a descartar a la vigente campeona del mundo.
De momento, el Mundial sigue avanzando. Y Messi también. Como lleva haciendo desde hace más de veinte años. Como si el tiempo, simplemente, no fuera con él.
