Un farmacéutico avisa del peligro al que nos exponemos cuando nos dan dos besos en la cara
Guille Martín ha publicado un vídeo en su cuenta oficial de Instagram, donde acumula miles y miles de seguidores.
Si hay algo que caracteriza a la cultura española es nuestra costumbre de dar dos besos al saludar o despedir a alguien. Algo que, en otras sociedades, se solventa con sólo un beso o un apretón de manos.
Los romanos ya habían asumido como algo cotidiano el denominado osculum; es decir, un beso en la mejilla entre amigos. Según National Geographic, el cristianismo incorporó muy pronto este gesto y se usó en ceremonias religiosas. San Pablo, en su Epístola a los romanos, recomendaba a sus seguidores "saludarse con un beso sagrado".
La pandemia del coronavirus nos obligó a plantearnos si era conveniente o no seguir con el gesto social de darnos dos besos en la cara. Durante un tiempo, esa muestra de cariño se redujo a lo mínimo necesario. Sin embargo, una vez que la alerta sanitaria desapareció, los españoles hemos tomado de nuevo esta costumbre.
Pero, ¿qué peligro entraña? El farmacéutico Guille Martín, que cuenta con decenas de miles de seguidores en redes sociales, ha publicado un vídeo contando los riesgos de salud a los que nos exponemos si nos pasamos todo el día besuconando a otros.
"Son tradiciones sin sentido. No es higiénico. Al hablar y al respirar emitimos fluidos. Si acercamos las caras mientras hacemos eso mismo, los estamos intercambiando. Y el intercambio de esos fluidos es lo que permite que se contagien algunas enfermedades", asegura Martín. El experto, además, añade: "Dicho lo cual, que cada uno se salude como quiera. Pero yo prefiero decir 'hola y adiós'".
Quién es Guillermo Martín aka Farmacia Enfurecida
El perfil Farmacia Enfurecida, de Guillermo Martín, es una de las cuentas de divulgación farmacéutica más conocidas de España con más de 670.000 seguidores sólo en Instagram.
Graduado en Farmacia por la Universidad de Salamanca, Martín empezó en el año 2012 a escribir en las redes sociales mientras estaba en la facultad y lo hacía de incógnito. Ahora, acerca el día a día de la profesión a las redes sociales con un sentido del humor muy elaborado y con una frescura innata. También tiene dos novelas gráficas: 'Esta farmacia es una cruz' y 'Esta farmacia necesita receta'.