INTERNACIONAL

Israel y Arabia Saudí se oponen al levantamiento de las sanciones contra Irán

17/01/2016 13:18 CET | Actualizado 17/01/2016 13:20 CET
WIKIPEDIA COMMONS / AP

Aunque no lo parezca, no todo el mundo está feliz por el hecho de que Irán haya acatado los recortes en su programa nuclear y las grandes potencias y organismos internacionales hayan decidido levantarle unas sanciones viejas de una década. No. Hay dos vecinos de Oriente Medio que abominan de todo ello. Son Israel y Arabia Saudí, unidos esta ver por Teherán.

Las autoridades israelíes y saudíes se han mostrado muy preocupadas por el levantamiento de las sanciones antiraníes. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, insiste en que deben continuar las presiones contra el régimen de los ayatolás, incluso después de la implementación del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) alcanzado el 14 de julio de 2015 entre Irán y el G5+1 (EEUU, el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania).

Irán sigue buscando, dice, desarrollar armas nucleares y extender el terrorismo. "Incluso después de firmar el acuerdo nuclear, Irán no ha abandonado su aspiración de obtener armas nucleares y continuará minando la estabilidad en Oriente medio y difundiendo el terrorismo en el mundo, al tiempo que viola sus obligaciones internacionales", advirtió el jefe del gobierno israelí en un comunicado difundido esta mañana por su oficina. Las autoridades de Irán han repetido en numerosas ocasiones deseos de que desaparezca el Estado de Israel, palabras sobre la que ha hecho pivotar Netanyahu hasta su estrategia electoral y que se entienden como una amenaza existencial para el país.

Netanyahu señaló que su país "seguirá vigilando la implementación del acuerdo" y "avisará de cualquier violación" que detecte.

Por su parte, el canciller saudí, Adel al-Yubeir, en una postura similar a la de Netanyahu, se mostró preocupado por la liberación de los bienes congelados de Irán en bancos del exterior por sanciones impuestas al país, que según el Banco Central de Irán asciende a un monto aproximado de 23 mil millones de dólares.

“Cada país del mundo se preocupa por ello (…) La mayoría de esos países temen que en lugar de mejorar la situación económica de los ciudadanos, Irán utilice los bienes liberados para apoyar los intentos desestabilizadores”, alegó el jefe de la diplomacia saudí.

MOMENTO CRÍTICO

Arabia Saudí e Irán, enemigos clásicos, están pasando ahora por el peor de los momentos. El detonante del último encontronazo fue la ejecución en masa de 47 personas por parte de Riad hace dos semanas. Entre los ejecutados había quien tenía contacto con Al Qaeda pero la mayoría eran presos políticos, opositores, como el clérigo Sheikh Nimr al Nimr, líder activista de las minorías chiíes del país. Como respuesta a la ejecución de Al Nimr, manifestantes iraníes prendieron fuego a la embajada de Arabia Saudí en Teherán, lo cual ofreció a Arabia una razón para cortar las relaciones diplomáticas con Irán. Así es como ha quedado (de momento) el conflicto.

El conflicto entre la mayoría suní de Arabia Saudí y la mayoría chií de Irán no se basa sólo en cuestiones teológicas. Se trata de una batalla por la supremacía entre dos de los países más poderosos de la región, por influencia, recursos y poder.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, comenzará mañana una gira por Arabia Saudí e Irán para tratar de acercar las posturas de ambos países ante la "escalada de la tensión" de las últimas semanas, una visita que cuenta con apoyo internacional.

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